El pueblo argentino mantiene una división similar al tiempo que dividió a los alemanes El Muro de Berlín. ¿VALIO LA PENA? O solo sirvió para mantener viva una llaga en el corazón de los argentinos que sigue hundiendo generaciones que no tienen ni idea de lo que pasó, que solo saben por los dicentes de los distintos sectores, ya que no hay libros que narren objetivamente toda la historia, muchos de los cuales tienen intereses creados.
Quienes dicen que buscan la unión del pueblo, son los mismos que con sus actos entre bambalinas la boicotean. La premisa que debe tener el pueblo soberano es SALVAR EL PAIS, aún a costa de la memoria de nuestros muertos, los que nunca olvidaremos. El que escribe estas palabras vivió más de 70 años de crudas realidades, nefastas consecuencias y profundas crisis políticas y sociales, las que hoy continúan. Pero también vivió días de brillantes amaneceres de esperanza donde ondeaba victorioso el sol de nuestra bandera. Por nuestros ancestros, por las nuevas generaciones y por los héroes y mártires de nuestro tiempo, debemos ser revisionistas de nuestro pasado inmediato. Que no pase un día más sin hacer el primer acercamiento real, honesto y efectivo. Los antiguos para sellar la paz entre los pueblos enterraban el hacha de guerra. Hoy acerquémonos por Argentina. Mañana discutiremos nuevamente por nuestras ideas mirando el futuro y no el pasado. Debemos renacer como un nuevo país, moralmente dispuestos a cumplir con nuestros compromisos, el compromiso de todos los argentinos.
Este nuevo futuro lo debemos hacer nosotros, sin dejar de conocer lo pasado como experiencia, y lo que hoy es nuestro presente, la única realidad que existe y nos une. No cometan ustedes los mismos errores que tuvieron vuestros progenitores. "Debemos conocer, pensar, coordinar y actuar".
Siempre tengo presente, aun a 30 años de su partida de este puerto donde dejó su vida, a mi padre, que ante las discusiones, cuando subían de tono las encauzaba, como viejo marino, con estas palabras: "quien siembra vientos, cosecha tempestades".
Ustedes tienen hoy sobre sus hombros la responsabilidad de nuestro futuro, y nosotros, los que dejamos la posta hace ya algunos años somos responsables de ayudar a revertir el pernicioso proceso de rencores en el cual nos encontramos por nuestra pasividad de ¿"no te metas, que ganas"?, tenemos la mayoría pensante del poder del pueblo soberano para decir basta. No más rencores y luchas fratricidas. Unamos nuestras manos como en nuestro escudo nacional y reconstruyamos la nueva argentina que espera el mundo.-



