En estos tiempos existen infinitas dietas nutricionales para permanecer saludables. Dios nos bendice con profesionales médicos que pueden asesorarnos y guiarnos para poder llevar adelante una buena alimentación, cuidar nuestro cuerpo y prevenir enfermedades.
En general se nos pide que reduzcamos el consumo de harinas, dulces y regulemos la cantidad de sal que le ponemos a nuestras comidas.
Esto me llevo a pensar si hoy como cristianos, que seguimos a Cristo hemos reducido nuestra porción de sal, pero para con los demás…dando como resultado un cristianismo light, es decir bajo en calorías.
Jesús nos dice en (Mateo 5.13) "Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿Para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor".
Perdemos el valor del sabor cuando nos alejamos de la sana doctrina, de las enseñanzas fieles del cristianismo, basado puramente en la Biblia; también cuando nos dejamos llevar por falsos pastores que promueven el evangelio de la prosperidad y de la sanidad, olvidando lo más importante, que son las Buenas Nuevas de una nueva vida en Cristo, solo por Fe, solo por Gracia, y olvidando que lo primordial es que nuestros nombres estén escritos en el libro de la vida eterna.
Así lo enseñó Jesús a sus apóstoles "Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan, alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo" (Lucas 10:20)
Nos volvemos insípidos cuando consumimos ciertas prácticas que parecen no hacerle mal a nadie, como consultar horóscopos o curanderos, realizar yoga, reiki,… que solo promocionan una falsa espiritualidad, donde todo vale, donde todo está bien, donde no hay perdón ni arrepentimiento, donde no hay necesidad de un Salvador, y donde no está Dios.
Recordemos que somos cartas leídas, nuestra vida refleja quiénes somos, nuestras acciones nos definen, y si decimos ser cristianos, procuraremos vivir lo que creemos; sólo así vamos a poder ser sal y luz para compartirlo con los demás con respaldo de vida.
En (1ra Timoteo 4:16) se enuncia "Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen".
Mantenernos firmes en la sana doctrina evitará enseñanzas falsas que deben ser cotejadas, confrontadas y corregidas con las enseñanzas bíblicas. "Tú, en cambio predica lo que va de acuerdo con la sana doctrina" (Tito 2:1)
Tenemos que estar preparados para transmitir las enseñanzas de Cristo de generación en generación. "…adoren a Cristo como el Señor de su vida. Si alguien les pregunta acerca de la esperanza que tienen como creyentes, estén siempre preparados para dar una explicación" (1ra Pedro 3.15)
¡Señor!!! Que los cristianos podamos ser sal, y dejar en otros la sed de Cristo, la necesidad de conocerle y saber más sobre Él. ¡Amén!!!
¿Quieres tener una vida abundante y saludable?
Busca, y contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! María Victoria Paredes.
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