La Comisión de Educación del Espacio Plural dio a conocer un documento de trabajo.
En un documento de lleva este título, la Comisión de Educación del Espacio Plural Unidos por Campana, apuntó a la parálisis educativa. Luego de enumerar los antecedentes de la situación educativa previa a la Pandemia, donde se destaca el descenso de Argentina en el ranking latinoamericano de las pruebas PISA, desde el segundo lugar en 1986 al sexto en la última edición, destacan que "La herramienta virtual en las condiciones actuales de accesibilidad dificulta decisivamente la inclusión". Sostiene el documento que en la escuela remota el "cara a cara" desaparece y las rutinas se desdibujan. Esto ¿por qué ocurre? Las respuestas son varias, pero una de las más importantes es porque la conectividad y los medios tecnológicos no están al alcance de quienes más la necesitan.
La falta de presencialidad, además de generar "pobreza educativa"; conlleva a los sectores más vulnerables a distintos tipos de obstáculos, a veces infranqueables. Falta de conectividad por razones económicas, falta de capacidad operativa de los padres por falta de conocimiento y/o por falta de motivación entre las más destacadas por miembros del sector educativo.
"El cuadernillo Docente Educativo en las escuelas" desarrollado por el Ministerio de Educación, enviado a las escuelas del país a unos meses de iniciada la pandemia, dice en parte de su texto: "Educar es un trabajo político, un acto político. El de reconocer, tender la mano, compartir palabras, lenguajes, culturas, ofrecer el mundo y crear lo común. Excede a lo escolar pero lo escolar es el modo creado para garantizar el derecho a la educación que consiste en volver disponible a todos y a todas, lo común. Por eso, en las sociedades que buscan la justicia no hay desentendimiento posible de la responsabilidad de educar. Es momento de recordar lo obvio: la fragilidad de lo humano y de nuestro mundo impone inventar nuevas coordenadas para la continuidad de las vidas, que a veces parecerían depender de un virus. Sin embargo, el mundo no (de)pende del virus que amenaza, el mundo depende de lo que hagamos colectivamente".
En este sentido y parafraseando lo anterior, destaca el documento, "no hemos logrado mucho al respecto. Transitado casi un año y medio de escolaridad paralizada, tenemos los mismos problemas de inicio. Agravado por qué a las familias de menos recursos, cada vez les cuesta más subsistir y por ende menos espacio y medios hay para ocuparse, en general, de la educación, en un contexto donde la responsabilidad de los padres hacia la educación de sus hijos exige inevitablemente una mayor dedicación".
En el contexto actual, la falta total de presencialidad provoca, en definitiva, una mayor desigualdad en los grupos sociales, además de los elementos intrínsecos a la modalidad virtual como las dificultades para la interacción humana y la "conexión" entre los alumnos en el aula. "Es fundamental, apuntar a corto plazo a un modelo híbrido que permita mitigar el riesgo sanitario y alcanzar un equilibrio en la educación presencial/no presencial, de modo de detener el deterioro educativo que acentuó la pandemia" concluyeron.



