El 31 de mayo es el día instaurado para concientizar, a nivel mundial, a los profesionales de la salud y a la sociedad toda, de las consecuencias en la salud del consumo crónico y global del tabaco.
Un tratado internacional llamado Convenio Marco para el Control del Tabaco que entró en vigor en 2005 fue el primer paso en la lucha contra la epidemia del tabaquismo. Los estados parte, se comprometen a prohibir publicidad y promoción de los productos del tabaco, lanzar fuertes advertencias en el empaquetado de cigarrillos y proteger a no fumadores de la exposición del humo de tabaco ajeno en lugares cerrados y transporte público. Esta iniciativa da un puntapié inicial a la denodada lucha contra el tabaquismo.
A partir de dicha norma se ha visto que el tabaquismo fue el único factor de riesgo que logró disminuir su prevalencia frente a la DBT, la obesidad, dislipemia y sedentarismo, a pesar de lo cual, uno de cada cuatro adolescentes fuman en la actualidad y 9 de cada 10 adultos fumadores, comenzaron a fumar antes de los 18 años. De esto se desprende que es en la prevención del tabaquismo donde debemos poner todo el esfuerzo para disminuir las devastadoras consecuencias del tabaco. Así se crean los equipos multidisciplinarios y los consultorios de cesación tabáquica y las ONG para prevenir el ingreso de una gran masa de jóvenes sin darse cuenta al mercado del tabaco y del cual les resulta muy difícil salir dada la gran capacidad adictiva de la nicotina.
Desde el consultorio de la especialidad planteamos este doble desafío de los agentes de salud, promoviendo por un lado el abandono del tabaco en los fumadores, ofreciendo condiciones de mayor saludabilidad y por el otro prevenir el acceso a los productos del tabaco a púberes y adolescentes ganando así en calidad de vida.
El tratamiento llamado cognitivo conductual consiste en una terapia que ayuda a los pacientes a identificar factores desencadenantes que incitan la conducta de fumar y enseña habilidades para evitar recaídas y estrategias efectivas para no fumar ante situaciones estresantes. A esto se le suman estrategias farmacológicas basadas en terapias de reemplazo nicotínico (TRN) y no nicotínicos que, estimulando receptores cerebrales, ayudan a aliviar los síntomas de abstinencia que llevarían irremediablemente a la recaída. Con esta combinación terapéutica, farmacológica y cognitivo-conductual, aumentan los índices de éxito entre un 50 a un 70%.
El reto no es fácil, pero sí vale la pena.
Dr. Bernardo Rosales Médico Clínico e Interno (MN 84860 - MP 54786) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



