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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 21/may/2021 de La Auténtica Defensa.

Enfermedades del Hombro




¿Cuáles son los problemas comunes del hombro?

Dentro de la problemática del hombro existen dos situaciones bien diferentes que nos afectan en diferentes etapas de nuestra vida. Por un lado, la patología que afecta los tendones del manguito rotador, que se da en pacientes de más de 50 años, aunque cada vez se da a menor edad en el caso de deportistas de mediano y alto rendimiento que practican deportes con movimiento por encima de la cabeza. Por otro lado, las luxaciones traumáticas (que se salen) del hombro, muchas veces se dan en el contexto de la actividad física, que nos afectan en nuestra juventud.

¿En qué consiste la Patología del manguito Rotador?

El manguito rotador es un conjunto de 4 tendones que rodean la articulación del hombro, dándole estabilidad y movilidad. Múltiples causas, entre las cuales se encuentran los deportes con gestos por encima de la cabeza, factores de riesgo cardiovascular, diabetes y otras enfermedades, así como el paso de los años llevan a la degeneración y la rotura de los tendones del manguito rotador. De los cuatro el Tendón del músculo Supraespinoso es el que se afecta con mayor frecuencia.

Las lesiones del Manguito comienzan a hacerse sintomáticas con dolor intermitente durante el movimiento y el dolor nocturno. Este dolor luego se hace permanente y comienza a debilitarse el brazo, pudiendo llegar incluso a perder la movilidad. El dolor se origina en la mayoría de los casos debido a una alteración del normal funcionamiento de la articulación.

La gran mayoría de estas lesiones responden a la fisioterapia, principalmente ejercicios, al restablecer el funcionamiento articular y fortalecer los músculos que componen el manguito, los síntomas ceden.

Cuando las roturas comprometen todo el tendón o involucran a más de un tendón o no responden a la fisioterapia, el tratamiento quirúrgico es una opción a evaluar, sobre todo en pacientes menores de 70 años.

En la cirugía lo habitual es limpiar el tendón y recolocarlo en su lugar mediante anclajes con hilos. Esto se hace mediante artroscopia (a través de pequeños orificios en la piel mirando con una cámara). Luego de la intervención, por lo general es ambulatoria, se utiliza una inmovilización con cabestrillo para permitir que el tendón se adhiera al hueso nuevamente. Luego se inicia un proceso de rehabilitación que lleva alrededor de 4 meses, tras lo cual se puede retornar a la actividad normal.

Se me salió (luxo) el hombro. ¿Voy a tener consecuencias?

La luxación o dislocación es la pérdida de la congruencia articular, donde los huesos que conforman una articulación pierden su relación anatómica. La articulación que más frecuentemente se luxa de todo el cuerpo. Esto se debe a su anatomía única que le permite un gran rango de movilidad, pero que a su vez la hace especialmente vulnerable a fuerzas externas. Más aún las personas con laxitud articular son más propensas a este tipo de lesiones.

Cuando ocurre una luxación de hombro, hay dolor, inflamación y lesión de los tejidos. La articulación debe ser puesta en su lugar (reducida) lo antes posible por personas idóneas e inmovilizadas. Se deben realizar estudios por imágenes (radiografías y resonancia magnética) para evaluar qué estructuras se lesionaron, qué consecuencias puede haber a futuro y como tratarlas. El tratamiento depende de varios factores: el primero es la edad, cuanto más joven las chances de que la luxación o inestabilidad se vuelva recidivante (que se salga continuamente y ante movimiento mínimos) aumenta. En mayores de 35-40 años que se luxan por primera vez la chance que esto se vuelva crónico es menor al 50%, mientras que en menores de 20 años el porcentaje puede superar el 90%.

La actividad física es otra variable importante, lógicamente deportes de colisión (donde el objetivo del juego es golpear al rival) como el rugby tienen más riesgo que deportes de contacto como el fútbol, si la persona realiza deportes sin contacto, el riesgo baja considerablemente.

El tercer punto a tener en cuenta es el grado de lesión de las estructuras articulares al momento de la luxación, para esto son imprescindibles las imágenes. En casi todos los casos si la cabeza del húmero se salió de lugar y perdió contacto con la glena (parte del omóplato que articula con el húmero) algo se rompió, más aún a mayor cantidad de episodios la probabilidad de haber dañado estructuras es mayor. Los elementos que habitualmente se lesionan son la cápsula articular, el labrum o fibrocartílago glenoideo (una especie de menisco del hombro que contribuye con la estabilidad articular) y la cabeza del húmero. La magnitud de la lesión de estos elementos nos hace pensar en que esa articulación ha quedado más o menos vulnerable. Si la luxación se hace recidivante, la lesión puede llegar a desgastar el hueso aumentando seriamente la inestabilidad articular.

Como última variable también se tiene en cuenta la laxitud articular propia de la persona y cuantos episodios tuvo la persona. Con todos estos elementos se define cual es el tratamiento ideal para ese hombro.

En un extremo vamos a tener un jugador de rugby de 18 años quien tiene una altísima chance de que ese hombro se salga todo el tiempo y por otro lado un corredor de más de 40 años que tuvo un trauma y que las chances que esto le vuelva a ocurrir son bajas. En pacientes de alto riesgo, la conducta es realizar una intervención quirúrgica ante el primer episodio de luxación, esto se define basado en la evidencia de que esto casi seguro va a volver a ocurrir y que en la medida que siga ocurriendo el daño va a ser mayor, así como el tiempo fuera de actividad y las chances de fracasar con una intervención. En pacientes de riesgo moderado, se puede intentar la rehabilitación y el retorno a la actividad normal, si ocurre nuevamente a luxación probablemente sea conveniente realizar una nueva intervención. En pacientes de bajo riesgo una buena rehabilitación habitualmente pone fin al problema.


Imagen ilustrativa.


Dr. Eduardo De Dominicis (M.P.: 53986) / Dr. Ezequiel Santa Coloma (M.P.: 457865) Médicos Traumatólogos

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