Desde tiempos inmemorables diferentes culturas y religiones se refieren no solo a la inmortalidad del alma o espíritu, sino a la posibilidad cierta de que ésta, cumpliendo con un proceso depurativo de reparación, encarna-se instala en un cuerpo humano-para cumplir su proceso evolutivo.
Pitágoras, filósofo y matemático griego natural de Samos 500 años antes de Jesús sostenía que los espíritus encarnaban para saldar deudas de anteriores encarnaciones.
En el año 553 durante el Imperio Justiniano, numerosos escritos que referían a la encarnación fueron expurgados de las escrituras.
Ante la persecución llevada a cabo por la Iglesia, las enseñanzas sobre la encarnación debieron refugiarse en sociedades secretas como Los Rosacruces, Los Gnósticos, Francmasones, Cabalistas, etc.
En el Renacimiento, Giordano Bruno sostuvo la pluralidad de los mundos, rechazó la virginidad de la madre de Jesús y sostuvo que "el alma no es el cuerpo" y "puede estar en uno y otro cuerpo" y "pasar de uno a otro cuerpo".
Luego de estar recluido en una mazmorra, fue condenado por la iglesia a morir en la hoguera. "Tienes idea de cuántas son las vidas por las cuales hemos tenido que pasar para tener el primer atisbo de que hay algo más importante que comer, pelear o defender el poder de la bandada? Mil Vidas, Juan Salvador diez mil vidas!
Elegimos nuestro próximo mundo por lo que hemos aprendido en éste, pero tú, Juan, aprendiste tanto en una sola vida que no has tenido que pasar por mil vidas para llegar a ésta".
Richard Bach "Juan Salvador Gaviota"
Héctor Malvicino
DNI 4.738.711



