Estamos viviendo la vida día por día, parece muy dura (con el virus), agotadora, insoportable y aflora en la mayoría de las personas una gran pena.
Estamos más sensibles y nuestras lágrimas afloran con mayor facilidad. En estos momentos la prueba de ello es que todo el mundo se queja. El mundo hoy está lleno de quejas, no solo por el COVID 19 sino, por falta de trabajo, por la cuarentena, por los bajos salarios, por las personas que mueren diariamente, porque la canasta familiar no alcanza a cubrir las necesidades básicas en un mes, la desnutrición de los niños, etc.
Esas penas causan dramas tremendos, como llegar al punto de querer quitarse la vida, y otras personas que sufren, se han ido a un extremo opuesto, tratando de perderse en un mar de actividades.
Pero la solución está en poder aprender a manejar nuestras penas con la ayuda de Dios, mirando la vida de nuestro Señor Jesucristo. Cuando El contempló lo que le sucedía a Jerusalén, se le rompió el corazón y Jesús se permitió llorar, (Lc.19:41) Luego continuó la obra que vino a hacer; confrontar el pecado, enseñar a la gente, e instruir a sus discípulos y sanando enfermos y ganando almas.
Amigos, si les duele el corazón, admitamos el dolor ante nosotros mismos, ante los demás y ante Dios. Eso nos permitirá abrir la puerta para que recibamos la ayuda que necesitamos del Señor, y de la gente que se preocupan por nosotros. Luego optemos por involucrarnos en nuestras vidas, profundizando nuestra Fe, contactándonos con alguna iglesia cristiana que predique a Jesús y se base en La Biblia.
Amando a Dios e interesándonos en las cosas de Dios, y amando a nuestro prójimo, saldremos adelante de cualquier situación que nos pueda presentar la vida.
A Jesús en una ocasión le preguntaron, Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento en la ley? Y Jesús le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente". Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". (Mateo 22:36-39)
También Jesús dijo; a ti te dijo, "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28)
Los invitamos a confiar en Dios y comprobar, así como lo hemos hecho ya muchos de nosotros y serán como nosotros liberados de sus penas y tristezas y cambiarán sus vidas,
Porque en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: "Mas el justo por la fe vivirá". (Romanos 1:17)
¿Quieres saber más del que puede calmar tus penas?
Busca y contáctate con un cristiano y/o una Iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!.
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! Mirta Dappiano
Varela 447- Ex-Rivadavia - Campana - Tel. 427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar




