A 39 años del Hundimiento del ARA General Belgrano, el veterano Raúl Pérez rememora uno de los acontecimientos más devastadores de la Guerra de Malvinas.
Tras pasar 2 meses de instrucción en la Base Naval Puerto Belgrano (Provincia de Buenos Aires), Raúl Pérez fue enviado al Crucero ARA General Belgrano, buque insignia de la Armada, a realizar el servicio militar obligatorio. En el mismo, el campanense se desempeñó como telefonista en las calderas y, en ciertas ocasiones, foguista: "Era un mundo, un barco gigantesco, no alcanzamos a conocernos entre todos. Me acuerdo que medía 185 metros de eslora. Yo pasaba las órdenes por teléfono y se las daba al Suboficial a cargo de la caldera y tenía que abrir una canilla de fuel oil, combustible que usaba el Crucero, para que avanzara".
El 16 de abril del año 1982 el Crucero partió de Puerto Belgrano rumbo al Atlántico Sur con 1093 tripulantes a bordo. Su misión era mantenerse fuera de la Zona de Exclusión (200 millas náuticas), determinada unilateralmente por Gran Bretaña, y vigilar las intenciones de las fuerzas británicas. Al recalar en Ushuaia se encontró con los destructores ARA Piedrabuena y ARA Bouchard y el petrolero Puerto Rosales, con los cuales formó el Grupo de Tareas 79.3. Más adelante, el 1º de mayo, recibieron la orden de incursionar en dicha zona y, junto al Portaaviones ARA 25 de Mayo, realizar un ataque en pinza sobre los buques británicos. No obstante, la misión fue abortada y el ARA General Belgrano junto a los destructores tuvieron que replegarse y esperar nuevas órdenes mientras, en las profundidades del Océano Atlántico, el submarino nuclear inglés HMS Conqueror los seguía.
El Crucero ARA General Belgrano navegaba a 35 millas al sur de la Zona de Exclusión cuando fue torpedeado por el submarino inglés. Los torpedos Mark 8 impactaron, el primero, en la sala de máquinas de popa mientras que el segundo destruyó 15 metros de la proa. Por otra parte, otro impactó en el ARA Bouchard pero no explotó. Minutos antes del primer impacto, Pérez había ido a despertar a su relevo desconociendo que la tranquilidad del buque se convertiría en un caos: "Tuve una sensación de que nos levantó para arriba unos cuantos centímetros. Estábamos muy bien instruidos con los zafarranchos de combate y abandono así que fui al sollado a buscar el salvavidas y el saco".
Al ser inevitable el hundimiento, el Capitán de Navío, Héctor Bonzo, ordenó abandonar el buque. Así, Pérez se subió a su balsa correspondiente junto a sus compatriotas; tras rescatar a dos soldados del agua, los 20 hombres se enfrentaron a 28 horas de naufragio en las tormentosas y gélidas aguas del Océano Atlántico: "El contacto cuerpo a cuerpo nos ayudó a sobrevivir. El Teniente nos daba ánimo y cada tanto tirábamos bengalas. Tenía fe de que me iba a salvar y lo único en lo que pensaba era en mi mamá".
Finalmente, los náufragos fueron rescatados por el ARA Piedrabuena, destructor que, junto al ARA Bouchard, ARA Gurruchaga y ARA Bahía Paraíso llevaron a cabo las tareas de rescate: "Fue una alegría pero igual seguíamos descompuestos porque se movía más que el Crucero. No podíamos reaccionar todavía". Pérez fue uno de los 770 sobrevivientes de aquel funesto día en el que 323 héroes perdieron la vida (casi la mitad del total de fallecidos en la Guerra de Malvinas). Al arribar a Ushuaia, Pérez volvió a recibir atención médica y, desde allí, fue enviado a la Base Naval Puerto Belgrano: "Ahí esperamos a que nos den un nuevo destino cerca de nuestras casas. A mí me tocó en el Arsenal de Zárate, donde me dieron la baja".
A 39 años del Hundimiento del ARA General Belgrano, Raúl Pérez desea remarcar que la guerra es un hecho atroz y que no se debe olvidar la memoria de los fallecidos.
ARA General Belgrano
Construido en la década del 30´ en los astilleros estadounidense New York Shipbuilding Co., el USS Phoenix (CL-46) fue uno de los "sobrevivientes" al Ataque a Pearl Harbor, efectuado por la Armada Imperial Japonesa, en el año 1941. En el año 1951, fue adquirido por el Gobierno Nacional que lo rebautizó ARA 17 de Octubre y nombró a Adolfo B. Piva su primer comandante. Cuatro años después, durante la autodenominada "Revolución Libertadora", fue rebautizado ARA General Belgrano. Por órdenes expresas de la Primera Ministra Margaret Thatcher, el Crucero fue hundido el 2 de mayo del año 1982.
Raúl Pérez fue uno de los 770 sobrevivientes del Hundimiento del ARA General Belgrano.



