
MARAVILLOSO vínculo con la vida exterior, de enormes dimensiones, los colores, formas y matices que deslumbraron mis ojos a través de ella solo pueden ser comparados al efecto visual de una aurora boreal... por extraña que sea la confesión, sepan que no me refiero a una ventana literal sino a una que, en diferentes apariencias y en el momento oportuno; renovó 'el aire' y el panorama de mi existencia.
Una ventana a codiciosas e inalcanzables quimeras; una en cuyo exterior me envolvería la lobreguez de la noche o los rayos enceguecedores de un verano abrasador. Una ventana a través de la cual una brisa tenue y fresca me acariciaría íntegramente o que desplegara ante mis ávidos ojos un arco iris tan bello como promisorio.
¿A qué se deben las comparaciones e ilustraciones que introducen estas líneas? ¿qué es la ventana que suscita sensaciones tan dispares?... juzgue Ud. mis conclusiones y quizás se identifique con un cariz en particular.
Cada hecho, en el pasado lejano o cercano, en mi presente o futuro en el que cifro esperanzas (no ilusiones vacías fue, es y será una "oportunidad". Desde que fui concebida comenzaron a abrirse ventanas ante mí; la decisión la tomaron entonces las personas más influyentes en mi vida, por ellas sobreviví: Dios y mis padres. Más ventanas (u oportunidades) me hicieron reír o llorar, soñar o luchar, esperar y ganar. Abriré algunas de esas para Ud..
Uno de mis hobbies en mi adolescencia era coleccionar postales y folletos de viajes, muchos de estos últimos los recibí digamos como "herencia" de un compañero de trabajo de mi padre quien dejó en mis manos el contenido equivalente a dos pequeñas valijas repletas de información e imágenes . Sacié en parte mi sed de conocer lugares maravillosos de los que se enseñaba en mis libros pero me dije que había otros que "explorar" e hice mis propias y particulares "expediciones" por agencias de viajes, embajadas, etc. (tanto en Argentina como en países extranjeros).
La correspondencia no solo era pronta y gentilmente contestada sino que abundaba en impresos generosos en información práctica. Mi colección se vio espléndidamente multiplicada y para 'viajar' solo tenía que abrir esos tesoros que perduran en mi mente haciendo reales mis ansias de recorrer el mundo ¿qué sucedió con ese cúmulo de folletos, mapas, guías de turismo, postales, etc.? las sucesivas mudanzas y posteriores ocupaciones me obligaron a descontinuar el hobbie (lo obsequié no sin pesar) pero NO a cerrar la ventana. Así alimenté mi apetencia individual por recorrer la geografía cambiante y caprichosa del planeta y al superar esa etapa y no cerrar la ventana me siento capacitada para encarar conversaciones y entender conflictos en los lugares más remotos, entonces el mundo se extiende ante mí a través de mi imaginación. A veces, me siento ridículamente abstraída como si verdaderamente conociera en persona parajes distantes. La mente es poderosa y necesitamos echar mano de lo positivo de dicho poder para evadir ciertas verdades o enriquecer aspectos de la personalidad.
"Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen." (de la Biblia, Hebreos 11:1). Así definen inspiradamente Las Santas Escrituras a la FE. Siendo la palabra más pequeña y peculiar de la que he tenido noción jamás, significó abrir la ventana por la que obtuve conciencia exacta de la vida que impulsa mis pasión, mis actos, .mis decisiones; es la clave para acceder a toda respuesta esencial.
Siendo niña estaba segura que "fe" era creer en Dios, de quien poco o nada sabía salvo lo elemental que se me había enseñado por tradición más que nada. Tenía 24 años cuando la definición mencionada cobró dimensión y aclaró todas mis dudas e incertidumbres. Supe por qué existía y me agradó entender la posición real de cada ser humano; la mía, que inconscientemente tantas veces minimicé por sentirme excluida del mundo de la gente saludable y vigorosa. Aprendiendo a conocer al Creador de la Vida valoré a mayor grado la variedad de detalles maravillosos que nos rodean y a sentirme parte de todo, a recurrir a ÉL y tener respuesta en toda situación.
Cada día la fe que vivo es como dar vuelta una página; repaso la anterior y me sorprendo porque pude sortear o pasar a través de un hecho difícil de la que exacta cuenta no me di y me dejó un buen sabor a sobrevivencia, ayer quizás percibí algo que en mi mente había negado y por fe debí reconocer honestamente y en segundos crecí y pasé adelante.
Ante esa ventana trato de 'aspirar' pausadamente y absorber lo excelente, que hasta puedo compartir. Si cerrara esa ventana sería una forma de morir. No es una ventana para escogidos sino para agradecidos; quien se encuentre ante ella, por su felicidad presente y futura, aférrese a ella con ojos bien abiertos y corazón receptivo... la desilusión no tiene porque introducirse sino el valor y la sinceridad porque fe no es credulidad.
Seguimos con ventanas y oportunidades y la tercera y última que deseo mencionar es un obsequio del amor leal, del modernismo o avance tecnológico de fines del siglo XX. Amor y avance tecnológico no parecen conceptos coincidentes pero sí lo son en mi experiencia porque ellos 'dieron a luz' a "Isabella"; mi PC, una ventana a la que pude 'asomarme' mediante una dádiva generosa e incondicional de una amistad que nació en la adolescencia y trascendió tiempos, circunstancias y hasta fronteras.
Primero llegó la sugerencia de publicar mis memorias, la que dio mil vueltas en mi cabeza durante bastante tiempo. Fue a mediados de mi cuarta década. Suelo confiar todo a esa amiga del alma, que hoy vive en Suecia, y no dudó en apoyar mi idea. No respondí a ese llamado, que me urgía internamente, con prontitud pero una cálida tarde de verano (a la hora de la siesta) comencé a garabatear informalmente, casi inteligiblemente, mis recuerdos. Eran eso, solo manuscritos, a mi parecer sin futuro.
Por consejos bienintencionados me puse en campaña para conseguir, mediante una institución solidaria, (debido a que yo no podía costearme el gasto que entrañaba el equipo) una computadora usada... pero por ese medio no se dio. Conocer lo que entendió como una verdadera necesidad y hacer arreglos para que la tuviera fue un hecho consumado. Hoy "Cantando en voz baja..." es una realidad en la que sigo trabajando, agregando capítulos, adaptando para que sea factible llegar ya y sea conocida por la gente de Campana (en el generoso espacio mensual que "La Auténtica Defensa" me brinda sin condiciones), y el proyecto más ambicioso es que sean publicadas en un libro y para todo ello mi gran ayudante es "Isabella".
"Isabella" mi PC es una ventana grande que abrió el cariño para enseñarme a 'inspirar' de otra manera, para abrirme a nuevas e inesperadas posibilidades. Yo vivía encerrada en mí misma y salí, me abrí para dar y recibir en otro estilo. Con "Isabella" paso horas sin cansarme, siempre me lleva el mismo entusiasmo y actividades distintas a ubicarme ante ella y sufro con sus contratiempos propios (es como si se cubriera el sol en un día brillante), siempre es la alegría y creatividad la fuerza motivadora junto con satisfacción creciente.
Obviamente estas ventanas dejaron entrar planes y elaboración que de otro modo serían inalcanzables. Es raro el dilema (y ha de ser muy especial) que me lleva a trasponer el umbral de la puerta de mi casa pero no me siento separada de la humanidad; la limitación física y la necesidad de adaptarme a su progresivo y frustrante avance es suficiente para intentar 'ganar tiempo' ante esas y otras ventanas que me ayudan a vivir mejor.
Llamé a este capítulo de mis memorias "La ventana" y aunque mencioné solo tres no son más que mosaicos los cuales conforman la gran ventana, la multifacética y extraordinaria que insufla oxígeno a mis "pulmones



