En la ciudad de Nicea (hoy Iznik) situada cerca de Constantinopla (hoy Estambul, en Turquía) se forma un Concilio que según referencias históricas reunió a 318 dirigentes de diferentes tendencias religiosas, sectas y cismas.
En el año 313 Constantino ya había promulgado el Edicto de Milán imponiendo total libertad de culto, permitiendo a los seguidores de Jesús reorganizarse después de soportar diez sangrientas persecuciones.
El propósito de este Concilio era resolver los desacuerdos surgidos dentro de la Iglesia de Alejandría sobre la naturaleza del Hijo (Jesús) en relación con el Padre (Dios).
La decisión fundamental y definitiva fue establecer que Jesús y Dios personificaban al mismo ser, en consecuencia se endiosó a Jesús. Ante tamaña confusión se impuso al arrio presbítero de Alejandría quien sostenía que Jesús era una simple criatura humana y no un Dios.
Arrio fue un hombre de moral irreprochable, un asceta, predicaba que hay un solo Dios eterno e increado. Todo lo demás son criaturas. Sus principios le trajeron muchas dificultades y murió desterrado en Egipto.
Allí en ese Concilio se impuso la divinidad de Jesús, la virginidad de María, la resurrección, la trinidad que mucho tiempo después le costaría la vida a Miguel Serveto cuestionarse como le costaría la vida a Giordano Bruno cuestionar la virginidad de María.
HECTOR MALVICINO - DNI 4.738.711



