¿Por qué nos cuesta tanto decir la verdad? ¿Por qué repetimos como loros conceptos alejados de toda lógica, los defendemos y reafirmamos sabiendo íntimamente que la razón los rechaza?
No hace mucho un periodista en el Congreso le señalaba a una Senadora o Diputada el haber mentido para ganar una votación: -"es que si no mentíamos perdíamos la elección" dijo sin ruborizarse. -"Si les decía la verdad no me votaban"- confesaba el riojano que como una burla pregonaba no defraudar a sus electores.
"La única verdad es la realidad" decía el viejo caudillo, pero es al revés, ya que la realidad es; verdad, el león es un animal carnívoro, esa es la verdad, el león herbívoro es la realidad mentirosa.
La historia argentina está plagada de mentiras, muchos hechos históricos han sido ocultados, deformados a gusto y placer para pintar una "realidad" donde generalmente la verdad brilla por su ausencia.
"El caballo blanco de San Martín"
"Ved en trono a la noble igualdad"
"Todos somos iguales ante la ley"
"El santo de la espada"...Son inexactitudes como creer que Belgrano se inspiró en el cielo para crear la bandera, en un cuadro pintado por el pintor español Francisco Goya vemos los colores de nuestra bandera. El cuadro fue pintado en el año 1800 y muestra a la familia real luciendo una banda azul y blanca.
Nunca la mentira es inocente ni piadosa. La mentira es siniestra porque quien la sostiene busca dominar a través de ella y sabe que está mintiendo. Se mienta para someter, se miente para esclavizar, se mienta para matar, "vamos ganando" fue la gran mentira que solo dejó frustración, desolación y lágrimas. Ocultó una realidad como lo hizo en su momento "Los argentinos somos derechos y humanos".
Basta con recordar la historia de Camila O´Gorman, del trato que se le dio al cadáver de Eva Duarte para tener una Real idea cuando derechos y humanos somos argentinos. Si en el plano político o económico la mentira es reina absoluta de dominación en el tema religioso es peor aún.
Los dirigentes religiosos se valieron de mentiras para implantar a sangre y fuego dogmas religiosos, recurrieron a la mentira para explicar desde el movimiento de los astros hasta la aparición del hombre sobre la tierra. Antes de la invención de la imprenta todo acontecer se transmite en forma oral, de ahí que al hacerlo cada cual agregaba o quitaba lo que su propio interés le dictaba.
Así llegamos al año 325 donde a petición del Emperador Constantino se realiza en Nicea el Concilio que da lugar a la implantación de la madre de todas las mentiras, por eso, esa es otra historia.
Héctor Malvicino
DNI: 4.738.711



