Estamos viviendo días en los que la inseguridad está en su apogeo. Robos a bancos, secuestros express, grupos mafiosos de todas las nacionalidades, asesinatos, venta de drogas a la vista de todos, etc. En la medida de nuestras posibilidades, tenemos asegurado el auto, la casa, porque no estamos libres de que nos pase algo, y por lo menos así el seguro pagará por los daños sufridos.
Veo a las personas preocupadas por no perder nada de sus pertenencias, y trabajando horas interminables para poder conservar lo que, con tanto sacrificio les costó tener. Algunos, hasta han puesto en sus casas alarmas, que acuden en su ayuda hasta sí la persona entra en pánico, si tiene necesidad de ambulancia, si precisa de los bomberos, y demás. Y está bien, yo también lo hago.
Pero, me preguntaba si así como cuidamos nuestro patrimonio, cuidamos nuestra alma y nuestro espíritu. Y veo que no. Queremos vivir bien y ser eternos, pero cada día fumamos más, bebemos más, comemos más, tenemos vidas cada vez más libertinas, en función de divertirnos, y tarde o temprano eso lo pagamos con alguna dolencia en nuestro cuerpo. Créame que sé de qué le estoy hablando.
Es por haberlo pasado, que un día busqué a quien pudiera asegurarme la vida eterna cuando me vaya de este mundo, y quien me asegurara ayuda mientras viva aquí, en medio de las adversidades y problemas.
Las personas parecen estar cegadas, y no ven para delante. La muerte, aunque no nos guste, es parte de la vida, pero nadie quiere verla ni mucho menos escuchar de prepararse para ese momento. Todos pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada, ¿ por qué? ¿ Acaso somos inmortales?
Ahora quiero decirte que, tanto vos como yo, somos humanos y estamos expuestos a que nos pase cualquier cosa. Pero también quiero decirte, que al alcance de una oración, está la solución de todo, y el seguro que ya pagó por nosotros. El se llama Jesús, algunos de nosotros le decimos Señor porque le hemos entregado todo nuestro ser, algunos otros se burlan de Él porque no lo conocen, y otros saben que existe pero piensan que tienen tiempo para reconocerlo como Salvador, y por el momento siguen viviendo sus vidas.
En cualquier momento puede pasar algo, y si no estás "asegurado" no habrá quien pague, y tendrás que pagar vos. Jesús cuando estaba muriendo en la cruz, estaba pagando mi deuda y la tuya, Él lo hizo por amor y con una valentía sin igual, para que vos y yo estemos "asegurados" desde ahora y para siempre. "Isaías dijo: Nadie ha creído nuestro mensaje, nadie ha visto el poder de Dios. El fiel servidor creció como raíz tierna en tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna, su aspecto no era atractivo ni deseable. Todos lo despreciaban y rechazaban, fue un hombre que sufrió el dolor y experimentó mucho sufrimiento. Todos evitábamos mirarlo, lo despreciamos y no lo tuvimos en cuenta. A pesar de esto él cargo nuestras enfermedades y dolores, fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades, Él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados. Todos andábamos perdidos, cada uno hacia donde le parecía, pero Dios cargó en él el castigo que nosotros merecíamos."
Este es el mayor "seguro de vida" que hay.
Si vos tenés asegurado tu hogar, te pagarán los daños que sufras en él. Si tenés asegurado el auto, te pagarán los daños de tu auto. Si tenés seguro de vida, te pagarán algunas cosas en vida y el resto a tu flia. Cuando mueras Yo te invito a que tomes un "seguro contra todo riesgo" que podés comenzar a disfrutar ya, y durará para toda la eternidad.
Su nombre es Salvación, la compañía pertenece al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y no tenés que pagarlo ya fue pagado por uno de los dueños. Eso sí, hay una cláusula irrevocable, tenés que arrepentirte, pedir perdón y pedirle a la cía. aseguradora que viva en tu corazón y que gobierne tu vida
Espero realmente que hayas tomado la decisión correcta.
Que Dios le bendiga, y hasta la semana que viene.
Silvia Grecco
Pastor: Carlos del Re - Te. 422452 - Rivadavia 447 - e-mail: ueacampana1@delta.com.ar



