"Hay que prevenirse contra aquéllos que no suelen transformar sus palabras en acciones".
Estaba leyendo este pensamiento y reflexioné que debe ser real en nuestras propias actitudes. ¿Hemos tenido el cuidado para que nuestra vida sea genuina, auténtica, verdadera?
¿Hemos vivido lo que decimos o nuestras palabras son apenas de la "boca hacia fuera"? Queremos que todos cumplan lo que dicen, pero no percibimos que nada cumplimos de lo que hablamos.
El que es verdadero y sano de espíritu predica el amor y, especialmente, demuestra que hay amor en su corazón. Habla para las personas y las anima para que no se desalienten, que deben perseverar en sus planes y sueños; pero, principalmente, debe mostrar tanto su esperanza, como su fe, siempre activas y en cualquier circunstancia. Habla que la Verdad libera y, en especial y sea cual sea la situación, debe brillar como una persona honesta y verdadera.
El mundo será transformado por el poder de la fe y el amor cuando nosotros llevemos en serio nuestro llamado. Las cosas oscuras y confusas empezarán a desaparecer cuando nuestras acciones acompañen nuestras palabras.
La verdad nos liberará cuando nosotros, que fuimos libertos, llevamos a la práctica lo que experimentamos.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



