El horizonte de la derecha parece ser siempre la muerte. La muerte de quienes se oponen a sus intereses que están centralizados sólo en ganancias y espacios de poder. Las bolsas mortuorias que ahora los representan son claro testimonio de sus objetivos de concentración de la riqueza y el poder. En ese sentido proyectan un camino militar, en defensa de intereses del sector dominante económicamente. Así lo sufrimos durante el período de Macri.
El gobierno actual impulsa un enfrentamiento legal a la estafa protagonizada por la gestión anterior que nos ha dejado enganchados en una deuda exterior que provoca crisis hasta de alimentación a nuestro pueblo y que no respetó el marco de ley que correspondía.
La Asamblea General de las Naciones Unidas se centralizó en lo esencial que es el desarrollo y la justicia social para sostener la paz y seguridad de los pueblos. Esto obliga al Estado a la recomposición del tejido social que asegura esos objetivos que podrán limitar a la violencia, el odio y la inestabilidad de los pueblos.
El discurso del Presidente en el Congreso tuvo coincidencias esenciales con las declaraciones de Cristina. La oposición busca separarlos pero no ha podido subestimar sus coincidencias. Hubo profundo rechazo hacia la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional a espaldas del pueblo, fue un crédito desmesurado tratando de apoyar la reelección de Macri, su servidor, sin el marco legal que corresponde. El gobierno actual fomentó el apoyo crediticio a las pymes, el crecimiento industrial, el funcionamiento de Vaca Muerta, asimismo fortalece a la educación que incluye el cierre de la paritaria docente, sostener la soberanía marítima, luchar contra la violencia de género son esencias importantes. Una defensa de los pueblos originarios cuyos derechos fueron destruidos violentamente durante el gobierno de Macri también se impulsa.
La vacunación de adultos mayores en Capital fue un ejemplo claro de las ideas que marcaron el camino a este sector para el que las vidas no son lo esencial, especialmente de quienes no manejan la riqueza. Para América Latina hay un profundo espacio de lucha, la necesidad de reconstrucción de un poder republicano que permita convivencia en paz. Brasil es actualmente un ejemplo, juzgó el manejo ilegal para evitar la candidatura de Lula quien sigue representando al pueblo.



