Opiniones Ciudadanas
Dentro de un contexto plagado de posiciones encontradas, donde lo único que priva es la necesidad de cumplir expectativas particulares por todos los actores, no cumpliendo con las pautas primarias de la ubicuidad y la claridad, al desconsiderar los actos que riñen con la mínima decencia, avalados por hechos no reconocidos por las reglas de una sociedad liderada por ciudadanos que mantienen una visión democráticamente formada, en un pueblo ajeno a los conciliábulos palaciegos que se manejan en niveles demagógicos, se considera la obligación de la objetividad informativa como una parte obligatoria en los comentarios de lo que suceda.
Todo esto nos lleva a poner en duda la real existencia de los mínimos deseos de planificar un verdadero interés ciudadano, de servir realmente al pueblo soberano, planificando reales conceptos que tengan como único y primario fin el mejoramiento de la calidad de vida de quienes son los destinatarios.
Si se buscan analizar los conceptos vertidos en interminables horas de ataques indiscriminados contra todos y ninguno, con el solo objeto de "patear la pelota a la tribuna" para enfriar el partido y lograr la atención que cada uno busca que le sea favorable para sus encubiertos fines, nos encontraremos que existe "mucho ruido y pocas nueces". Que de todo lo dicho, dudosamente se encuentre claridad en los fines propuestos, pero sí muchas similitudes con palabras repetidas muchas veces en los últimos 70 años. Son muchos dicentes por cierto, y muchos de los que pronunciaron las mismas palabras y realizaron las mismas promesas, y se fustigaron unos a otros con el afán de encontrar un lugar en la historia, ya no existen. Y más aún, nunca encontraron su lugar en la historia, porque lo buscaron deshonesta y arteramente, sin importarle más que sí mismo, olvidándose que "para recibir, primero se debe dar". Se debe recordar que el camino de la vida no va en una sola dirección. Es un ida y vuelta. Dentro de ese recorrido se pueden lograr muchas cosas, o ninguna; se puede dar y recibir, y la vida enseña que si recibís cosas malas es porque diste solo maldad. Diría mi padre: "quien siembra vientos, cosecha tempestades".
Estamos en un momento que nos permitiría comenzar a renacer. ¿Seremos lo suficientemente críticos de nosotros mismos para lograr salir del pozo de la intolerancia y negatividad en que estamos inmersos? ¿Podemos terminar con los odios y rencores que no son más que el producto de nuestra ambición y menosprecio hacia nuestros semejantes? Todos somos culpables de la actualidad en que vivimos. Nadie puede decir "no es mi problema". El problema es de todos. Somos culpables por hacer y somos culpables por omitir. Quieren saber algo: No me preocupa el momento que estamos pasando. Me preocupa que nuestros dirigentes, y hablo de todos, gobierno y oposición, e incluyo aquí a todo el pueblo soberano que con su voto legaliza a los funcionarios, no tengan la grandeza de terminar con la soberbia ambiciosa que no nos deja darnos cuenta que todos nos vamos con las valijas vacías, pues hasta los recuerdos se quedan.



