El Ciclo Lectivo 2021 comenzó el 1º de marzo, pero la institución de enseñanza secundaria técnica viene poniendo a punto su protocolo desde mediados del año pasado. Conductas preventivas, capacitaciones, reformas estructurales e hisopados, el combo para retomar la ansiada presencialidad.
El lunes no fue un día más en la Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR): después de casi un año, el establecimiento volvió a darle la bienvenida a sus alumnos para retomar la modalidad presencial de enseñanza. Fue un impasse largo y por momentos difícil. Se notaba en los chicos el entusiasmo por el reencuentro y la posibilidad de verse sin ninguna pantalla de por medio.
"Estamos felices; este retorno nos da otra energía", aseguró el director Ludovico Grillo en diálogo con La Auténtica Defensa.
Esta vuelta a las aulas y los talleres se sustentó en un trabajo de equipo de todas las áreas de la ETRR comenzado a mediados del año pasado, cuando el Consejo Federal de Educación sancionó los "Protocolo marco y lineamientos federales para el retorno a clases presenciales en la educación obligatoria y en los institutos superiores", un piso mínimo de requerimientos para la apertura de los colegios que ya hablaba de "nueva normalidad".
"Nosotros tuvimos una primera experiencia con los procesos de revinculación lanzados durante el último trimestre del 2020, pero se trataba de una actividad de carácter social", señaló Grillo. "Ahora la diferencia es que logramos volver a las aulas a trabajar. Y en especial a los talleres, porque para una escuela técnica el armar y desarmar, construir e innovar es importantísimo".
Con el marco de pautas COVID establecidos por las autoridades nacionales y provinciales, la ETRR fue más allá y comenzó a preparar su propio protocolo, apoyado en gran medida en el que Tenaris había definido para sus plantas y oficinas. Gustavo Ferraro, encargado de Mantenimiento de Edificio y Seguridad, comenta que los preparativos "implicaron un trabajo de varios meses" que arrancaron "incluso mucho antes de tener una fecha tentativa" de retorno a clases presenciales.
Fue así como mientras el sistema de enseñanza remota montado por la ETRR se consolidaba, el equipo directivo y staff diseñaba la estrategia para volver a las aulas, cuya implementación estaba a cargo de un Comité COVID encabezado por los directores e integrado por representantes de las áreas Mantenimiento, Seguridad, Sistemas, Servicio Médico, Administración y Comunicación. Uso de tapabocas mandatorio, distanciamiento, higienización personal y desinfección de espacios, definición de capacidades máximas en aulas y oficinas, ordenamiento de la circulación y toma de temperatura en el acceso fueron de las primeras medidas en implementarse.
La gestión para la compra de insumos tuvo un papel preponderante, en una época donde su demanda excede la producción disponible. La ETRR adquirió cientos de barbijos, dispensadores de alcohol, alcohol en gel, alfombras sanitizantes para calzados, mochilas rociadoras para desinfectar superficies, termómetros infrarrojos de mano y uno automático en el molinete de entrada y 25 purificadores UV de aire -muy similares a los que Tenaris instaló en el Hospital San José-, entre otros recursos.
Además hubo reformas estructurales. En algunos espacios se instalaron más ventanas para mejorar la circulación del aire, se reformó la disposición del mobiliario y se incorporó nuevo para asegurar el distanciamiento necesario entre los alumnos. Las oficinas y salas de reuniones de docentes y staff también se adaptaron a los protocolos vigentes. Hasta los vehículos chárter que trasladan al personal que vive en el AMBA fueron adecuados a las medidas dispuestas por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Todo el protocolo se apoyó en una amplia campaña de comunicación gráfica y digital.
"Otra acción fundamental -añade Ferraro- fue la capacitación con todos los chicos y con todos los docentes antes de comenzar las clases vía Microsoft Teams, para tener las medidas aprendidas el primer día de regreso en la escuela".
La posibilidad de contagio e incluso de un brote dentro la comunidad educativa de la ETRR fue siempre tenida en cuenta. Por eso el equipo identificó de forma temprana a su personal y alumnos de riesgo y definió protocolos de aislamiento y seguimiento ante casos sospechosos o positivos. Sin dudas, el mayor esfuerzo en este aspecto lo significó la masiva campaña de hisopados que, con la asistencia del Servicio Médico de Tenaris, se está llevando a cabo entre alumnos, docentes y no docentes y directivos de la escuela.
Hasta hoy más del 60 por ciento de la población de la ETRR ha sido testeada.
Pese al COVID, los proyectos de la escuela toman renovado impulso y los estudiante apuntan a nuevas metas. Como los 11 chicos que ya están cursando a distancia su ingreso al Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), gracias a un convenido que une a ambas entidades. Nunca se había iniciado este proceso introductorio ni bien iniciado el ciclo lectivo. Un récord en tiempos de pandemia.
Para los alumnos, sostener el protocolo demandará resiliencia. No será fácil acostumbrarse a los turnos de entrada y salida, a compartir las clases con la mitad del curso para respetar el cupo de las aulas. Pero la resiliencia es uno de los valores que más fomenta la ETRR a lo largo de los siete años de formación. Las capacidad de salir fortalecidos de las pruebas que el mundo impone, aun bajo esta nueva normalidad.




