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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 07/mar/2021 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
¿En qué se usó el dinero durante el macrismo?
Por Mara Pedrazzoli







Mara Pedrazzoli

¿Si el macrismo tuvo que decretar el default de su deuda en pesos durante su propio gobierno, como no hubo de saber del default externo? Los precios de la deuda en dólares ya reflejaban una situación de default cuando Blackrock, Templeton y demás entran al país. Las crisis son negocios: actualmente también el riesgo país es alto pero ningún buitre está comprando nuestros bonos.

¿En qué se usó el dinero durante el macrismo? es una pregunta bastante existencial y no lo es menos la disparada por el discurso de Alberto Fernández en la apertura de las sesiones legislativas de este año: ¿en qué se usó el dinero del FMI durante el macrismo? La amenaza de una querella judicial puso en guardia a profesionales y ex funcionarios que discutieron en los medios y redes sociales sobre las causas de los sistemáticos colapsos de los ciclos de endeudamiento en países como Argentina.

Se repite "endeudaron (ellos) al país (nosotros)" porque es cierto que cuando un grupo de la sociedad toma decisiones, racionales y privadas (y con esto último quiero decir sin tener la responsabilidad de sus implicancias para el todo), las consecuencias las termina enfrentando la sociedad en su conjunto. Entonces es un entendimiento que nos debemos y que esperábamos que la política verbalice a partir de diciembre de 2019. La coyuntura, y en especial la pandemia, postergó el debate aunque es cierto que Martín Guzmán ya esgrimía un discurso lógico y convincente (aún para los buitres que aceptaban una quita del 62% para el repago de su deuda concedida) allá en agosto de 2020.

Las estrategias predatorias de los grandes fondos de inversión que representan a acreedores privados globales que compran deuda a tasas de interés y niveles de inestabilidad cambiarias propios de un default es lo que está puesto en dudas a raíz de las palabras de Fernández. Y la posición cínica de un gobierno que toma deuda con acreedores privados y organismos asestando el grueso de los vencimientos para la administración siguiente (véase ambos gráficos a continuación).

Es posible identificar tres momentos en todo ciclo de endeudamiento económico, que involucran a su vez distintos grados de comprensión del fenómeno. El primero es el desarrollo de un progresivo déficit en la balanza comercial originado en el simple aunque no menos perjudicial hecho de que nuestro país necesita importar más bienes (y servicios) de los que exporta; un problema que data desde bien iniciado el capitalismo en la región. Y vale la pena mencionar lo siguiente: es el déficit externo y no el fiscal el origen de los ciclos de deuda financiera, veremos citando Fernando García Díaz que casi todos los países del globo (cada cuadradito en el gráfico que sigue) tienen déficit fiscal y no por ello defaultean la deuda en dólares.

La balanza comercial argentina, o para expresarlo técnicamente, la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos empeoró luego de la crisis de las hipotecas subprime, en la segunda mitad del mandato de Cristina Fernández de Kirchner pero la dimensión del déficit en el período 2015-2019 no tiene parangón. A este "primer momento" debemos sumar otro agravante típico de nuestra idiosincrasia que es la llamada formación de activos externos o fuga de capitales y que supone agregar al déficit externo la demanda de divisas de la clase media que quiere dolarizar sus ahorros (un comportamiento que podríamos evaluar como inconducente desde el punto de vista macro).

Se desarrolla en tándem un "segundo momento" que consiste en la acumulación de deuda en dólares por parte del sector privado que debe financiar sus operaciones deficitarias. Este momento no es, simplemente, la contracara del anterior ya que las finanzas tienen su propia lógica de acumulación (como sabemos desde que Marx escribió El Capital para acá). Así, cuando una empresa logra financiar importaciones sigue tomando deuda para costear compras futuras o: porque es negocio hacerlo... y los inversores externos también participan de este enjambre; todos advierten que las nuevas reglas de juego permiten obtener una gran rentabilidad en un corto plazo. Se desarrolla una "bicicleta financiera" porque no hay regulaciones a la Cuenta Capital: los fondos entran, se cambian por activos en pesos que pagan altas tasas de interés y luego vuelven a dólares que rápidamente vuelven a cruzar la frontera electrónica. Se acelera el proceso hasta que saltan los precios: tasa de interés y tipo de cambio en las nubes reflejando una percepción de riesgo generalizada. Crisis.

Recuerdo otras dos crisis de deuda muy severas de la historia argentina, también habían comenzado como crisis externas -de Balanza de Pagos- y derivaron en crisis financieras, fiscales y reales. La crisis de la deuda de los años ochenta (que desterraba el período de endeudamiento masivo durante la dictadura) y la crisis del 2001 (que hizo lo propio como corolario de la apertura y desregulación durante el menemismo). Las finanzas globales cada vez más ágiles y modernas aceleran la realización de estas crisis, otrora llamadas de stop and go, hoy denominados ciclos de boom and bust por la literatura académica, que da prioridad a los efectos de la rauda salida de capitales en economías fuertemente endeudadas. También el macrismo identificaba que el problema venía por la salida de dólares por Balanza de Pagos y a través de la contracción económica busca liberar dólares por importaciones, como indica Pablo Bortz en esta nota de Anfibia.

Llega el "tercer momento" del ciclo en donde está claro que el país tiene vedado el acceso a los mercados financieros, si no ocurre un salvataje pronto, las deudas de los privados no podrán saldarse, la crisis avanzará por etapas como dijimos más arriba: externa, financiera, fiscal, real. En las dos crisis anteriores el gobierno sale a endeudarse para cubrir el desbalance externo estando el país en una situación muy delicada, solamente el FMI (en ambas oportunidades) le presta dinero. A cambio de un ajuste fiscal y de la privatización de lo que sea que quede en manos del Estado. La crisis se agrava (porque el origen no es fiscal y el ajuste suma más problemas). El Fondo gana una pésima reputación internacional.

La crisis de Balanza de Pagos generada durante la gestión macrista no deriva en un estallido social y político, el gobierno solicita un préstamo al Fondo antes que los privados quiebren, pero tampoco alcanza. Como si se tratase de una doble paradoja en donde ya nadie "en las recetas del Fondo", ni en sus planes de ajuste ni en que los préstamos logren revertir la crisis una vez desatada. Se trata de la típica inversión de razonamiento que hacen los liberales: desregular para que entren capitales y crecer, en vez de crecer (y "ganar confianza" como se dice ahora) y desregular las finanzas una vez que los capitales se hayan asentado. El préstamo del FMI durante la administración macrista tampoco se asentó, sirvió para seguir financiando la fuga de dólares.

Entonces, a modo de conclusión, tomando una posición en el debate reciente. Por supuesto que hay responsables directos de las operaciones financieras que acabaron fundiendo al país y al Estado (el último tomador de deuda: el que quedó atrapado). Si lo sé yo, no iba a saberlo Mauricio Macri, entonces presidente, que abultar la deuda externa dirigiéndose al Fondo no resolvería la lógica del problema. Lo advirtieron profesionales como Pablo Bortz, Emanuel Agis, Eduardo Crespo y Jorge Carrera. Lo advertían en los noventa economistas como Roberto Frenkel y Mario Damill que tampoco eran los más escuchados en los medios. Hay momentos de la historia que son cumbres: como cuando a Rodríguez Saá debió declarar el default en 2001, le siguió un Eduardo Duhalde más conspiranoico diciendo "el que depósito dólares recibirá dólares" y ahora es el turno del presidente Alberto Fernández reclamando un juicio para quienes traicionaron a sus funciones de gobierno y dejaron al país en crisis.







 
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