Pablo, el apóstol, escribió varias cartas en "La Biblia", (Romanos, Corintios, Efesios, entre otras). Estas cartas dejaron registro de la evolución de un pecador arrepentido, de alguien que, siendo respetuoso de la ley de Dios, persiguió a la Iglesia de Cristo, siendo víctima de sus credenciales religiosas que no le permitían ver la verdad; que ponían prioridad en rituales vanos, que se centraban en lo superficial, dejando de lado a Dios.
Pablo menciona en (1ra Timoteo 1:15 b) "Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero". Por gracia de Dios, camino a la ciudad de Damasco, él tuvo un encuentro con Cristo y todo cambió. Cristo transformó su corazón (ver Hechos 9). Pablo consideró todas esas cosas religiosas como pérdida, tras el encuentro con Jesús, y difundió las Buenas Nuevas con pasión hasta el día de su muerte, dijo; "todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida, por la razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor" (Filipenses 3:7-8).
Lo cierto es que nada vuelve a ser igual tras recibir a Cristo, si lo recibimos de corazón, verdaderamente, si le creemos y nos arrepentimos de nuestros errores, ¡todo cambia! Hay una nueva vida para nosotros.
Esa nueva vida consiste en buscar parecernos a Cristo; buscar la santidad. Tal vez creamos que es imposible ser como Cristo, pero si fuimos justificados por El en la cruz, estamos limpios, creciendo cada día, viviendo el tiempo de gracia, libres de la condenación del pecado, (ver Romanos 6).
Entonces la santidad es posible de la mano de Dios, quien nos escogió para ser apartados del mal y cumplir con su plan; si leemos Su Palabra (La Biblia) y la obedecemos, si vivimos lo que creemos y dedicamos tiempo a la oración, lograremos tener una relación con El, que nos llevará a tener una conexión tal con su Espíritu, que nos permitirá estar en el lugar y tiempo exacto para predicar Su Palabra, a través de su poder.
Pasar tiempo con el Creador es necesario, tanto como estudiar Su Palabra; nutrirnos de la Biblia, creer y memorizar versículos, cada palabra, apropiarla, es decir, al hacerla nuestra, fortalecerá nuestra Té, y nos permitirá conocer fielmente a nuestro Dios y agradarle (en realidad, sin Fé es imposible agradar a Dios" Hebreos 11:6).
Por otro lado, es realmente esencial tomarnos tiempo para orar, apartar un tiempo de calidad con nuestro Señor, quien nos conoce tanto como nadie pero que quiere escuchar todo lo que tengamos para compartirle, aunque sepa lo que estamos por decirle. Se trata de tener una relación íntima con Dios, porque de nada nos sirve asistir al Templo, a todas las reuniones, leer la Biblia, aferrarnos a nuestras credenciales religiosas o estilo de vida, si no tenemos un encuentro real con nuestro Señor, debemos morir a nuestros deseos, a nosotros mismos, debemos volver a nacer y dejar que Cristo tome las riendas de nuestras vidas; "He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20 a).
Tratemos de ser simples y honestos con Dios; no llevemos cargas pesadas como lo son las preocupaciones y la religiosidad, busquemos a Dios todos los días, Él puede llevar nuestras cargas; que sea nuestro primer pensamiento al levantarnos y el último al irnos a dormir; que sea parte de nuestra toma de decisiones; y parte esencial de nuestras vidas.
Si todavía no tomaste la decisión por Cristo, hoy es un buen día para hacerlo, conocer a Cristo es ganancia, tendrás una relación que te traerá paz y vida eterna. "Esta es la promesa que él nos dio: la vida eterna" (1ra Juan 2:25).
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! María Victoria Paredes.
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