Cada día se evidencia con mayor claridad la permanente campaña de los sectores económicos concentrados que ven al gobierno como un enemigo que intenta poner límites a su desenfrenada pretensión de quedarse con una proporción mayor de la riqueza generada por todos los argentinos y por lo tanto hay que desacreditarlo ante los ciudadanos.
En esta verdadera batalla cuentan con la continua prédica de los medios hegemónicos que les son propios junto a sus subalternos comunicadores.
En el marco de esta feroz campaña mediática es previsible que se busque el fracaso de la política sanitaria del gobierno y en especial del operativo de vacunación voluntaria sin importarles las consecuencias que pueda tener en la salud de la población.
Para lograr su cometido y por su alineamiento ideológico centraron sus cañones contra la llamada vacuna rusa aprovechando el desconocimiento que muchos tenían y que no se molestaban en conseguir respecto a la Sputnik V.
Finalmente la muy prestigiosa revista médica inglesa The Lancet publicó en su edición del martes pasado un artículo donde da cuenta que la vacuna rusa Sputnik V es segura y cuya eficacia para combatir al covid-19 es del 91,6%. Esta conclusión de la revista está validada por expertos independientes.
La falta de una publicación de estas características era el principal argumento de quienes militaban contra la Sputnik V por lo que es de esperar que de ahora en más abandonen esas operaciones mediáticas que tanto daño producen en plena pandemia al pretender el fracaso de la vacunación masiva que es la única manera conocida de doblegar al virus.
Es lamentable que tantos profesionales de la medicina por sus anteojeras ideológicas y por aparecer en los medios se hayan paseado por la mayoría de los canales sembrando dudas sobre esta vacuna demostrando su incondicional alineamiento con los poderes económicos tanto locales como internacionales.
Es ciertamente alarmante que para muchos sea más importante una publicación del primer mundo que aunque sea grande su prestigio no deja de ser un medio de comunicación que una institución reconocida mundialmente como la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) llegando algunos al colmo de poner en tela de juicio su integridad al insinuar que había cedido a las presiones del gobierno.
Tan manifiesta es su parcialidad que ignoran los verificables resultados de la vacunación ya realizada en nuestro país que comprueban su seguridad y su eficacia en la generación de anticuerpos.
¿Propondrán a las revistas para el premio Nobel de medicina?
No debemos soslayar que estas operaciones mediáticas se inscriben de alguna manera en la enconada guerra comercial de los laboratorios por lograr quedarse con una mayor porción del enorme mercado de vacunas que les permitan una ganancia mayor.
No es un dato menor que según los cálculos de la propia farmacéutica estadounidense Pfizer espera ganar 15 mil millones de dólares en todo 2021 y que esta ganancia podría aumentar si consigue nuevos contratos con otros países entre los cuales está la Argentina.
Debemos estar alertas porque las elecciones llamadas de medio término están muy próximas y por lo tanto los esfuerzos para conseguir algunos votos más seguramente se redoblarán.
Hoy comprobamos que el diálogo y la buena convivencia entre oficialismo y parte de la oposición tan ponderada en su momento ha mutado en una confrontación que de a poco va escalando en intensidad.
Hoy vemos como en nuestra ciudad se ha entablado una increíble pelea para ver quien vacuna a la población como si eso fuera de vital importancia. Da la sensación que se busca ver quien consigue más votos gracias a la vacuna cuando lo único importante es que las y los campanenses se vacunen sin importar a quien voten.



