Entre 1969 y 1980, un Arquitecto escocés, Ian McHarg, desarrolló una teoría que influyó en nuestra formación como profesionales del planeamiento y el ambiente.
Influenciado de alguna forma en las teorías sobre la revolución ambiental de Rice Odell, este profesional se preocupó por generar una postura respecto de la planificación ecológica y la armonía de la arquitectura y el paisaje. Esa planificación física con base ecológica surgida de la concepción de McHarg, constituye hoy una respuesta para analizar el sistema territorial en forma integrada, pues estudia la problemática del ambiente explorando la interacción entre procesos naturales y las actividades humanas con sus efectos en la estructura del paisaje y los ecosistemas. Lo más valioso de la posición de McHarg, es que no niega la presencia del hombre en el proceso de ocupación del territorio, sino que lo regula con lo que podemos identificar como el primer avance hacia la sustentabilidad. Ese ordenamiento biofísico fue bautizado por los teóricos como el proceso de "antropización sustentable" o dicho en más fácil "humanización responsable del paisaje natural". El concepto de Ian Mcharg, se expresa en la definición, "Diseñando con la naturaleza", no contra ella.
Uno de los temas más sensibles de esta cuestión de la planificación ambiental es la acción humana sobre los humedales, claramente los ecosistemas más susceptibles a nivel de cuenca. "Estos corresponden a extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas por agua, sean de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros. Presentan funciones, las cuales le otorgan un gran valor atribuido a su alta productividad biológica y diversidad de hábitat, también en su rol de beneficio en la estabilización de procesos hidrológicos y de filtros naturales".
¿Por qué razón me interesa esta teoría y en qué modo nos afecta en nuestro partido? Campana tiene un gran porcentaje de isla, y gran parte del territorio, no solo en el sector insular está tipificado como humedales. La Ecología del Paisaje, estudia esta variación espacial a diversas escalas, utilizando métodos de la ecología y la geografía, abordando el análisis de los elementos, patrones e interacciones que determinan la estructura función y evolución de los paisajes a fin de comprender su relación con los procesos ecológicos. A pocos kilómetros en el partido de Escobar, y un poco más allá en Tigre, la modificación de los paisajes naturales de los humedales es casi total. Las urbanizaciones han desarticulado el ritmo natural de esos ecosistemas. Es más, frontera mediante, con el límite del Rio Luján, tenemos de una margen planificación urbana e industrial en Escobar, con fuertes modificaciones del suelo y una absoluta restricción de la margen norte, en el partido de Campana. La convención internacional de humedales identificada con la sigla Ramsar, generada en Irán en la década del 1970, establece el uso racional y sostenible en beneficio de la humanidad. Es decir que entre el todo y la nada hay un intermedio de "algo".
La lectura del avasa-llamiento irrestricto de algunos municipios o la inmovilidad absoluta de otros constituyen dos extremos de la cuestión. Típico de las conductas pasionales que nos caracterizan, o se permite todo o no se permite nada. Ambos extremos están lejos de la filosofía propuesta por McHarg. Utilizar el paisaje como elemento de análisis, entender su dinámica, y su mecánica funcional, evaluar los impactos de las distintas acciones incluso las acciones derivadas de la propia naturaleza en cuanto a ciclos y adaptaciones. Analizar los flujos de materia y energía que componen el sistema ambiental, entendiendo que los elementos modificadores del paisaje y sus dinámicas pueden estar condicionados por numerosos factores derivados de fenómenos naturales y acciones humanas, es una disciplina básica para planificar sobre esos territorios, que tarde o temprano se ven afectados por el embate del hombre. Rescato del pensamiento de este Arquitecto, el criterio de análisis en función de la fortaleza o la fragilidad de los ecosistemas naturales. Este índice es una herramienta poderosa al momento de pensar los usos permitidos y la humanización del espacio natural, porque establece un gradiente de acciones posibles según la debilidad o fortaleza del sector a intervenir. Esto representa varias cuestiones, como, por ejemplo, potencia del ambiente, resiliencia ambiental, magnitud del impacto humano, limitaciones a la antropización, y diseño sustentable. Hay un menú de opciones muy amplio como para desarrollar proyectos en equilibrio donde se establezca un acuerdo "ganar, ganar" para el hombre y la naturaleza. No se trata de un freno a la acción humana sino una moderación equilibrada de esa acción.
Finalmente, el objetivo del Ramsar, como convenio internacional de identificación y preservación, es según su propia declaración, "la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo".
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



