Fue condenado en juicio el año pasado por el homicidio de su vecino y amigo de José "Pino" Suardini, el 24 de diciembre de 2016. Las declaraciones de varios vecinos del barrio y un detalle en la escena del crimen fueron determinantes para los jueces.
En su alegato final, el Fiscal de Juicio Alejandro Irigoyen había pedido 14 años, pero la sentencia fue de 9 y quedó firme esta semana.
Eran alrededor de las 19 del 24 de diciembre de 2016 cuando Mario Suardini fue a saludar a su hermano por la Noche Buena. Le llamó la atención que la puerta del garaje de la casa de la calle San Martín al 900 estuviese entreabierta y tuvo un mal presentimiento. Ya en la cocina, encontró el cuerpo de su hermano "Pino" tirado en el suelo, ya sin vida y sobre un charco de sangre. Había un cuchillo.
"Mi papá había enviudado hacía poco y vivía solo. Mi tío pasó a saludarlo porque era la víspera de Navidad. Estaba toda la casa revuelta, pero no se llevaron nada. Para mí que el que se mandó la macana, quiso simular un robo…", dijo su único hijo, el profesor Andrés Suardini, a La Auténtica Defensa en esos días. Pero en "off", aseguró tener la certeza de quién había sido.
La causa recayó en la UFI 6 a cargo del (hoy retirado) fiscal Juan José Montani y, si bien no había pruebas materiales contundentes luego de los diferentes peritajes solicitados, desde aquel 24 siempre hubo un sospechoso: Miguel Luzzi, vecino y amigo de "Pino", de profesión herrero.
A partir de su investigación, y de los diferentes indicios que iban recolectando en el barrio tanto Andrés como su esposa Ángeles, el fiscal pidió en dos oportunidades la detención de Luzzi y fueron denegadas por el Juez de Garantías.
Aun así, Montani recolectó suficientes indicios y testimonios como para elevar la causa a juicio en noviembre de 2017, caratulada como "Homicidio Simple". El juicio comenzó recién el 11 de noviembre de 2019.
Fueron 4 audiencias en el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Campana. Los jueces fueron los doctores Guillermo Guehenneuf, Facundo Puente y Javier Romañuk. Basado en la instrucción realizada por Montani, el aporte de los testigos convocados, en su alegato final el Fiscal Irigoyen solicitó una pena de 14 años de prisión para el acusado.
La certeza de Andrés, no develada públicamente por La Auténtica Defensa en diciembre de 2016, devino el mismo día del asesinato: ya se había conocido la noticia en el barrio, la familia de "Pino" estaba en el lugar y había presencia policial. Luzzi cruza la calle y se presenta en el domicilio del crimen, y le pregunta al hijo de "Pino" qué había pasado. Cuando Andrés le responde, Luzzi pregunta, casi sin inmutarse: "¿Y saben quién fue?". La escena fue tan extraña y sospechosa, que Andrés lo echó del lugar.
Según pudo reconstruir el Fiscal, Suardini le había adelantado un dinero a Luzzi por un trabajo de herrería que nunca realizó. Varios testigos confirmaron la historia, asegurando que Suardini estaba muy molesto con esa situación, y había anticipado días anteriores que si lo veía a Luzzi lo iba a agarrar del cuello y le iba a dar un par de trompadas. "Y eso fue lo que sucedió, pero a Luzzi se le fue la situación de las manos. No creo que haya ido a la casa de su amigo con intención de matarlo", comentó el Fiscal Irigoyen a La Auténtica Defensa.
En ese punto, hay que tener en cuenta otras cuestiones que confluyen en el armado del rompecabezas, además del motivo de la riña que desembocó en asesinato. La primera es que, tal como había dicho Andrés, la casa estaba desordenada, pero no faltaba ningún objeto de valor. Ni siquiera dinero en efectivo, que estaba a simple vista. Pero además, un elemento clave fue que el dormitorio de "Pino" estaba particularmente desordenado, salvo un detalle.
"Todo estaba dado vuelta en la habitación. No había nada en su lugar, salvo la urna con las cenizas de Italia, la esposa de "Pino". Cualquier ladrón hubiese confundido ese objeto con una caja donde se guardaba algo de valor… Pero Luzzi, quien frecuentaba la casa de "Pino", sabía perfectamente qué era eso y fue lo único que no tocó", señaló Irigoyen.
Como parte de sus argumentaciones, el Fiscal también presentó una pericia psicológica de Luzzi quien, en resumidas cuentas, tiene una personalidad introvertida, pero factible de tener reacciones explosivas ante una situación de alteración. "La mejor forma de describirlo es una bomba de tiempo", resumió el letrado.
Justamente, un día antes del asesinato, Luzzi había discutido con su propio hijo, quien le pegó una trompada por defender a su madre. Que al día siguiente, su amigo también discutiera con él y quisiera pegarle, habría sido demasiado.
Finalmente, la conducta de Luzzi el día del asesinato terminó de cerrar la historia reconstruida por el Fiscal a partir de los testigos convocados a declarar ante los jueces. Entre los principales, está el ya mencionado relato del propio hijo de "Pino", Andrés Suardini. "¿Cómo? Eran tan amigos y no se conmovió al anoticiarse de la muerte de su amigo y en tales circunstancias", se preguntó el Fiscal durante su alegato.
Otro testigo, se lo cruzó a Luzzi en la esquina de San Martín y Bertolini esa tarde, a unos 40 metros de la casa de "Pino", llamándole la atención su particular estado de excitación. Luego, otro testimonio que lo describe a Luzzi, la misma tarde, también en una actitud inusual: parado en la esquina de San Martín e Iriart, como asomándose y espiando hacia la casa.
Y si con eso no alcanzara, se suma el de una dueña de casa en la que Luzzi fue invitado a cenar esa misma Noche Buena. Incrédula y consternada, la mujer ingresó al comedor diciendo: "¡Lo mataron al "Pino"! ¡Lo mataron al Tano Suardini!", a lo que Luzzi primero quiso demostrar sorpresa preguntando a quién; mas luego no sólo no demostró mayor sorpresa ni consternación por la muerte su amigo, sino que tampoco manifestó que él ya conocía la noticia.
Ya sobre el final del juicio, el tribunal le preguntó a Miguel Luzzi si tenía algo para alegar en su defensa: "Soy inocente", fueron sus únicas palabras. Fue condenado a 9 años de prisión que comenzó a ser efectiva desde el viernes 20 de diciembre a partir de las 13 horas.
"Pino" había enviudado hacía poco y vivía solo en la casa de San Martín al 900. Lo encontró su hermano, Mario Suardini.
Luzzi era vecino y amigo de Suardini



