Olvidados:¿Verdaderamente existe la democracia? o, ¿Nos quieren impedir vivir en democracia?
He visto pasar los años, de la misma forma en que pasan por la vida tantos humanos que consideran tener superpoderes y que por ello serán eternos; y con la soberbia de los ignorantes menosprecian a quienes no están de acuerdo con su posición, considerando que nadie puede ser superior a ellos, por lo tanto viven como si fueran parte del universo, creyendo que nunca llegará el momento en que deberán dejar todo lo obtenido, por las buenas y por las malas, convirtiéndose en los miserables restos cadavéricos de individuos, que serán recordados, por lo que no hicieron, y no por lo que hicieron.
No tendría que importar su paso por la vida para otros que no sean los que usufructan de su "amistad" y son beneficiarios de la sumisión aberrante que les depara un buen pasar, simplemente por haber vendido su alma al diablo.
Pero hete aquí que son los que siempre adulan y solo ven paseándose como pavo real en celo, pomposamente ataviado, siendo soportados por la gran mayoría comprada con los fondos aportados por quienes no son de su real séquito, pero tampoco son dignos de vivir entre la mayoría silenciosa, pues con su beneplácito permiten que sigan haciendo lo que quieran," total, mientras a mí no me molesten", que hagan su vida. Pobres ilusos. No entienden, o no quieren entender, que finalmente su sangre también será alimento de esos vampiros en algún momento.
Continuamente suenan campanas de alerta, que a pocos despiertan, pues están muy cómodos en amplias zonas de bienestar ficticias donde retozan, igual que cerdos en un chiquero, mientras engordan para el desconocido final que les tienen reservado los pseudo poderosos que ellos mismos crearon. ¿Pueden ser tan ignorantes o estar tan cómodos, que no ven el final? ¿O no tienen memoria? ¿No ven que están empujando hacia la esclavitud a sus hijos, nietos, y quien sabe cuántas generaciones más de su descendencia? ¿No recuerdan lo que pasó con sus padres y abuelos? Cuánta verdad hay en el dicho: "El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Recuerden que la inmortalidad no existe, pero la pandemia de la ambición del poder no tiene otra vacuna que no sea luchar por la verdad y comprometerse por lo que pensamos y sentimos.
El pueblo tiene la palabra. Debe dejar de ser el "convidado de piedra" involucrándose y participando en defensa de los intereses de esa mayoría que detenta la voluntad de un pueblo soberano compuesto por un crisol de razas que creen que este país merece otro destino que una vulgar, perniciosa y sangrienta dictadura medieval hacia donde lo están llevando. "Libertad, Igualdad y Fraternidad" fue el lema de la revolución que cambió una época. Hoy, entrando en la segunda década del siglo XXI, en la era de la más grande revolución tecnológica, no se puede pensar como si estuviéramos en la Edad Media. Se debe actuar. Basta de vanas palabras. Hoy las palabras tienen que convertirse en planes y hechos que determinen lo que se debe hacer. Comencemos el camino de un presente comprometido con la verdad, con la anticorrupción y la justicia. Demos los pasos necesarios para terminar definitivamente el flagelo de los que no piensan más que en sí mismos. Todos estamos en el mismo barco. Cambiemos juntos nuestro derrotero. El país pertenece a todos y nadie puede creer que solo pertenece a una retorcida minoría con particulares ambiciones.



