Olvidados: Preparando la Navidad, esperando "al que viene". Comenzó el Adviento.
Dentro de la religión católica y en la mayoría de las ramas del Cristianismo hay dos tiempos fuertes, uno de ellos es Adviento - Navidad.
Con particularidades litúrgicas propias, prácticamente todas las Iglesias cristianas históricas celebran este tiempo: la Iglesia católica, la Comunión anglicana, la Iglesia ortodoxa, las Iglesias protestantes (luterana, presbiteriana, metodista, morava, etc.), la Iglesia copta, entre otras.
El Adviento, del latín: adventusRedemptoris, ´venida del Redentor´, es el primer período del año litúrgico cristiano, y consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo. Tiene una duración que suele ser de 22 a 28 días, integrado por los cuatro domingos más próximos a la festividad de la Natividad (celebración litúrgica de la Navidad).
Cuando se recorre la historia del Cristianismo, van sucediendo cosas que enriquecen los tiempos litúrgicos y la religión, hasta llegar a practicarse como hoy lo tenemos.
Como punto de partida tomaremos un momento de esa historia donde, una vez fijada la celebración del Nacimiento del Señor, la costumbre fue con el correr de los años preparando la Natividad del Señor. Esta costumbre tuvo su origen en Francia y España; allá por siglo VII, aproximadamente, extendiéndose a Roma, naciendo así este tiempo litúrgico, que hoy llamamos Adviento.
Se tratará de sintetizar en esta columna, algunas de las curiosidades que pasaron a ser parte de la liturgia de este acontecimiento, que en un principio era considerado tiempo de penitencia, alegría y regocijo, esperando la segunda venida de Dios a la tierra por el Cristianismo.
Hay un elemento característico que se coloca en la celebración del primer domingo del ciclo y nos acompañará hasta Navidad, es la Corona de Adviento. Como muchas de las costumbres, tiene su origen en una tradición pagana del hemisferio norte europeo que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.
La corona tiene una cantidad variada de simbolismos y cada uno tiene su significado. La corona tradicional está hecha con ramas verdes de pino o abeto, este color simboliza la esperanza y la vida.Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.
La forma circular significa que no tiene principio ni fin. Señal del eterno amor de Dios que es eterno, sin principio ni fin, simbolizando también el amor de las personas a Dios y al prójimo que nunca terminará.
Las cuatro velas que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento teniendo cada una su significado de acuerdo a la celebración. En algunos lugares se pone una quinta vela en el centro, que se enciende en la Misa de Gallo, y simboliza la luz del nacimiento del hijo de Dios. Es costumbre familiar hacer una oración antes de encenderlas.
El amor de Dios está representado por un listón rojo que nos envuelve.
El primer Oficio para el Adviento fue redactado por el Papa San Gregorio I Magno, y el Sacramentario Gregoriano es el primero que proveyó Misas propias a los domingos de Adviento. En ambos (Oficio y Misa) se proveían para cinco domingos, pero en el siglo X el número usual eran cuatro.
Tanto en el Oficio como en la Misa durante el Adviento, se hace referencia continuamente a la segunda venida de nuestro Señor, resaltándose aún más en el tercer domingo adicionando signos de felicidad por la proximidad del Nacimiento de Jesús, que son permitidos en ese día. El espíritu del Oficio y de la liturgia nos lleva durante todo el Adviento a la espera y preparación para la Navidad.
Este acontecimiento es "la venida de Jesús" y durante el Adviento revivimos el tiempo de espera de la primera venida del Jesucristo de hace más de dos mil años; y también nos preparamos "esperando al que viene", de acuerdo a lo que reza en el Credo de Nicea (325), "ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos".
Los fieles cristianos consideran al Adviento como un tiempo de oración y de reflexión caracterizado por la espera vigilante, tiempo de esperanza y de vigilia, de arrepentimiento, de perdón y de alegría.
Fuente: ECWIKI "The Catholic Encyclopedia; ACI Prensa. Adaptación: JNC.



