El reino de Cristo no será una realidad entre nosotros mientras los pobres y desvalidos estén fuera de nuestras preocupaciones, mientras haya quienes pasan hambre y nosotros no seamos solidarios.
Este domingo 22 la iglesia católica cierra el Año Litúrgico en el que se ha recorrido los misterios de la vida y muerte de Jesús, celebrando "Cristo Rey del Universo". Las siguientes semanas son el tiempo de Adviento, que nos prepara para recibir la llegada del Señor: la Navidad.
Hoy corresponde la lectura del Santo Evangelio según san Mateo (25,31-46): "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.’ Entonces los justos le contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?’ Y el rey les dirá: ‘Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.’ Y entonces dirá a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis’. Entonces también éstos contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?’ Y él replicará: ‘Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.’ Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna".
"Aquí -señala el Padre Rufino Giménez- Jesús habla en primera persona del Juicio Final, y apela a ejercer la empatía y la misericordia por el necesitado, sin distinciones. ¡Ahí está el caracú del tema! Todos somos hermanos, sin distinción de ningún tipo, y tenemos que obrar en consecuencia. Aquel quien es el Rey del Universo no es alguien que manifiesta su poder arrasando con la humanidad, imponiendo. Pero sí nos dice qué espera de nosotros, y que confiemos y nos apeguemos a su mensaje. El Rey del Universo manifiesta su poder en la medida en que hay amor y servicio entre nosotros. Ese es el combustible de la gran maquinaria del Señor y de nuestra espiritualidad. Si yo comienzo a hacer distinciones o dar privilegios, ese amor no es tal, sino que es interesado. El arma del Rey del Universo es el amor desinteresado, traducido en el servicio al otro. En la medida que así lo vivamos, nos elevamos espiritualmente y comenzamos a ganarnos el cielo… porque ya estaremos experimentándolo aquí en la tierra ¿Quién no ha experimentado alguna vez la satisfacción y plenitud de ayudar desinteresada-mente a otro? Imaginemos qué pasaría si unos y otros nos ayudáramos todo el tiempo. Sólo hay que intentarlo y perseverar".
“Imaginemos qué pasaría si unos y otros nos ayudáramos todo el tiempo. Sólo hay que intentarlo y perseverar", explica el párroco de Nuestra Señora del Carmen.



