Olvidados: Visión de un ciudadano común ¿Qué hice mal?
Había una vez un joven profesional, que tenía su oficina en una pequeña ciudad del interior, de una provincia con clima benigno, poblada por un mosaicos de ciudades que iban desde pueblitos de 2000 (o menos) habitantes hasta poblaciones de más de 1.000.000 de almas, con un heterogéneo crisol de razas, que era la clásica conformación social de la época.
Desde la edad de estudiante secundario en adelante ya sintió la inclinación hacia distintas formas de trabajos comunitarios, conformando entidades propias de la edad que discurría, siguiendo su vida intercalando socialmente con las vivencias normales de los años que transcurrían y las inclinaciones sociales y culturales.
Nacido en una familia trabajadora, propia de la época, no tuvo hermanos, pero sí una importante cantidad de primos. De padre ausente prácticamente durante el 70 % de los días del mes, dado su profesión de marino mercante, fue creciendo junto a su madre, ama de casa y junto a las familias que conformaron sus abuelos de ambas partes, corriendo por sus venas un crisol de sangre de nacionalidades que iban desde autóctonos, españoles, italianos, libaneses, y algunos ojos celestes que no se pudo definir de donde podían haber salido.
Así fueron transcurriendo los años, siempre con sus mismas dos pasiones, su profesión y su vida social participativa en instituciones de servicio y deportivas, junto a la familia que formó junto a su esposa, siendo agraciados por Dios que les brindó tres hijos gozando otra etapa de su trayectoria, lo que amerita otra nota al respecto Dios mediante.
La vida fue (y está) transcurriendo en un sendero clásico de quien no nació en cuna de oro, sino que trabajó junto a su esposa toda una vida para llegar a poder criar a sus hijos y brindarles las herramientas necesarias para que ellos también puedan luchar por su futuro.
Hoy, transcurriendo la década del setenta de su vida, está como la mayoría de los argentinos de una clase media que lucha por su subsistencia. Se encuentra ante hechos que le hacen pensar en la soledad de sus silencios y se hace una serie de preguntas: "¿Qué hice con mi vida?" "¿En qué me equivoqué?" ¿"Cuál fue mi error"? "¿Nací, crecí y me crie en una democracia?" "Engendré, crie y eduqué a mis hijos en un país en que tenían deberes y derechos inalienables, y diariamente en la mayoría de los días veo escucho y leo el avasallamiento de los derechos individuales y la falta de aplicación de correctores que castiguen a quienes cometen delitos contra las personas y los bienes privados." "Veo que quien trabaja para mí, al cual le pagan el sueldo con impuestos que yo pago, me trata como si fuera un delincuente al atenderme, mirándome desde arriba como si estuviera parado sobre el escritorio". "Vuelvo a decir: ¿en qué me equivoqué? "¿Puede que me haya equivocado al servir a mi comunidad?" "¿Al tratar de solucionar los problemas que otros tenían para que pudieran vivir mejor desde el llano, en instituciones de servicio y no me dediqué a la política? "De algo estoy seguro, a mí no me va a juzgar la historia, porque no me conoce, pero a la noche, cuando apoyo la cabeza en la almohada duermo".



