Nadia Podoroska y Diego Schwartzman avanzaron a semifinales del Grand Slam que se disputa sobre polvo de ladrillo. La Peke apabulló a la ucraniana Elina Svitolina, mientras el Peque se quedó con una batalla épica ante el austríaco Dominic Thiem.
Ganó ese último punto, el más difícil de todos, siempre. Revoleó la raqueta, levantó los brazos y celebró una victoria histórica con una sonrisa y alguna lágrima que evidenciaban toda la felicidad que le fluía por el cuerpo. Nadia Podoroska había vencido a la ucraniana Elina Svitolina (Nº 5 del mundo) y volvía a poner la bandera argentina en una semifinal femenina de Grand Slam después de 16 años.
La rosarina de 23 años se transformó así en la primera jugadora que avanza desde la clasificación hasta las semifinales de Roland Garros. Y lo hizo con una autoridad inapelable, a pesar de ser su primera vez en un escenario de la magnitud del estadio Phillippe Chatrier. No le tembló el pulso e impuso condiciones ante una rival de muchísima experiencia en estas instancias (Svitolina llegó, al menos, a Cuartos de Final en todos los majors).
Con potencia, pero también con distinguidos drops shots, la tenista argentina construyó un brillante 6-2 y 6-4 que no solo le garantizó el pase a las semifinales, sino también la posibilidad de meterse por primera vez entre las 50 mejores del ranking mundial. Además de asegurarse un premio económico que paliará todos los esfuerzos que viene realizando en ese sentido para tratar de afirmarse en el circuito.
Es que la carrera de Nadia no fue fácil. A pesar que se destacó desde muy joven, las lesiones y las dificultades económicas y de logística que deben atravesar casi todas las tenistas sudamericanas le complicaron demasiado el camino.
Pero Podoroska siempre apostó por ella y por su sueño. La medalla de oro que ganó en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 terminó siendo un punto de inflexión. El año anterior ya se había instalado en Alicante, España, para estar más cerca de los torneos. Comenzó a trabajar allí con Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi; y de forma remota con el coach Pedro Merani, quien la asesora en "entrenamiento mental para la competencia" con "ejercicios diarios de meditación, relajación, visualización"
Ayer, toda esa perseverancia le ofreció un peldaño más en este increíble Roland Garros que está viviendo. Y ella, al momento de tener el micrófono a disposición tras su victoria, mostró de qué madera está hecha: sin dar nombres, no se olvidó de agradecer a quien la había apoyado y sostenido desde muy chica. "Es una persona que me ayudó económicamente, desde mis inicios confió mucho en mí. Sin él no hubiese sido posible. Hoy está pasando un momento difícil y quiero que sepa que entra todos los días conmigo a la cancha", explicó luego en conferencia de prensa.
Su próximo desafío será el jueves, cuando enfrente en semifinales a la polaca Iga Swiatek, quien ayer derrotó 6-3 y 6-1 a la italiana Martina Trevisan. "Afortunadamente estoy fresca, no tengo ninguna molestia en el cuerpo, estoy bien", contó Podoroska de cara a ese match.
La otra llave de semis se definirá hoy cuando se completen los Cuartos de Final: se medirán Petra Kvitova vs Laura Siegemund y Danielle Collins vs Sofia Kenin.
CON SU VICTORIA, PODOROSKA AVANZÓ A SEMIFINALES Y SERÁ TOP 50 EN EL RANKING MUNDIAL.
EL PEQUE TAMBIÉN
Una vez que Podoroska abandonó el estadio Phillippe Chatrier fue el turno de Diego Schwartzman, quien tenía por delante al austríaco Dominic Thiem, actual N° 3 del mundo, dos veces finalista de Roland Garros (2018 y 2019) y reciente ganador del US Open. Sin embargo, el Peque llegaba con mucha confianza, por el gran camino que venía realizando en el París y, también, por la gran semana que había tenido en el Masters 1000 de Roma.
Y desde esa confianza, el argentino se plantó de igual a igual frente al europeo, quien a pesar de contar con mayores recursos ofensivos, debió jugar al límite para doblegar a Schwartzman. Así se fue construyendo una batalla que asomó épica desde el primer set, que finalmente quedó para el Peque por 7-6, luego de un certero tiebreak.
El segundo y el tercer parcial, dentro de un clima inestable, la paridad se mantuvo, pero a la zona de definición llegó siempre con ventaja el argentino. Sin embargo, algunos errores puntuales lo desenfocaron y Thiem no dudó en aprovechar la situación para pasar al frente. En el cuarto parecía repetirse la historia, pero Schwartzman resistió, ganó el tiebreak, logró quedarse con esa manga y forzar un quinto set.
Para entonces, el partido se encaminaba a las cinco horas de duración y el Peque lucía con mayor resto físico. Y con esa energía terminó quebrando a un Thiem que evidenció dolores musculares y se terminó entregando. Entonces, tras ese siempre difícil último punto para el 7-6, 5-7, 6-7, 7-6 y 6-2, Diego giró hacia su equipo, levantó los brazos y celebró una victoria histórica con una sonrisa y alguna lágrima que evidenciaban toda la felicidad que a él también le fluía por el cuerpo.
Por primera vez se metía en semifinales de un Grand Slam y por primera vez se ubicará en el exclusivo Top Ten del ranking mundial. Una historia de superación para un gladiador que siempre debió escuchar que su físico no era apto para el máximo nivel.
El viernes, sus 167 centímetros saldrán a la cancha del Phillippe Chatrier para darle batalla al Rey de Roland Garros: a pesar de sus 12 títulos en el polvo de ladrillo parisino y su impecable andar, Rafael Nadal sabe que tendrá una batalla sumamente difícil. Sobre todo porque el Peque está porfiado en seguir haciendo historia.
ES LA PRIMERA VEZ QUE SCHWARTZMAN ALCANZA SEMIFINALES DE GRAND SLAM. EL TRIUNFO, ADEMÁS, LE GARANTIZA SER TOP TEN A PARTIR DEL LUNES.



