Poco a poco se van desnudando las falacias de ciertos relatos que en algunos casos pecan de excesos de voluntarismo y en otros de malintencionadas.
Al comienzo de la pandemia muchos pensaron que la catástrofe de tantos contagios y muertes harían reflexionar a muchos y se volverían más humanistas, solidarios y democráticos. Sin embargo y como era previsible, la derecha neoliberal en la Argentina y el mundo se sigue comportando de la misma manera que lo ha hecho a lo largo de nuestra historia.
La poca beligerancia de los grupos concentrados por poco tiempo, quizás se debió que a ellos también les convenía el arreglo de la deuda con los fondos del exterior poseedores de bonos de deuda argentina. Es que el acuerdo que sacó a nuestro país del virtual default en que nos dejó el gobierno macrista les abre la puerta para poder financiarse en el exterior. Tengamos en cuenta que ese tipo de deuda es en muchos casos necesario para la subfacturación de sus exportaciones y sobrefacturación de sus importaciones que les permite pagar menos impuestos y fugar dólares.
Es posible también que el incomprensible retroceso del gobierno en el caso Vicentín o la desesperante demora en presentar en el Congreso el proyecto de aporte solidario a las megas fortunas los indujeran a pensar que Alberto Fernández había abandonado sus promesas de campaña.
Al comprobar que el gobierno comienza a cumplir con la palabra empeñada la variopinta oposición recrudeció sus embates sin considerar los daños que pueda causar.
La prensa canalla y Juntos por el Cambio insisten en que el aporte extraordinario que grava a las grandes fortunas afecta a la clase media. En su permanente falta de ética omiten decir que para este aporte se utilizan las valuaciones fiscales que están muy por debajo de los precios de mercado.
Para clarificar el tema tengamos en cuenta que de acuerdo a los datos que la AFIP aportó al Congreso se conocieron algunas precisiones y vemos que sólo alcanza a 9.298 personas que son menos del 1% de quienes pagan el impuesto Bienes Personales y de los cuáles son 625 los que poseen más de 1.000 millones y representan más de la mitad de lo que se estima recaudar.
En su afán por defender a ese sector muy minoritario el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja declaró que: "tener 200 millones de pesos es tener un poco más que el promedio. No estamos hablando de grandes fortunas". Seguramente no debe haber hecho bien los cálculos porque usted lector se preguntará ¿cuántos millones tendrán 9.298 personas para que el promedio de la totalidad de la población dé 200 millones?
Lo cierto es que lo que diferencia a los sectores opositores son sus modales y sus estrategias para lograr un único objetivo que no es otro que enriquecer a los más ricos y el consiguiente empobrecimiento de los sectores populares.
Vemos cómo la policía del "civilizado" gobierno de Horacio Rodríguez Larreta cuidó a quienes manifestaban contra el gobierno nacional y reprimió ferozmente a los trabajadores de la salud que reclamaban por sus derechos. Pensar que hace poco tiempo aplaudían a esos trabajadores por estar en la primera línea de trincheras en la lucha contra el covid-19. Como engaña Larreta con su "look" tan "cool".
Aunque repetidas no deja de asombrar como los medios hegemónicos de comunicación utilizan sin ningún tipo de recato y a sabiendas mentiras para confundir a la gente tratando de allanar el camino para sus pretensiones sustituyentes.
Hace ya muchos años Malcolm Little, conocido como Malcolm X, líder negro de la lucha contra el segregacionismo en los Estados Unidos advertía que "si no tienes cuidado, los periódicos te convencerán de que la culpa de los problemas sociales es de los oprimidos y no de quien los oprime".



