Para estar parados y caminar de manera eficiente nuestro cerebro reúne información de tres sistemas: el vestibular, con su sensor situado en el oído interno y encargado del movimiento de la cabeza en el espacio; el somato sensorial, que está en todas las articulaciones, músculos y tendones y se encarga de medir los movimientos y posiciones que adoptamos y, por último, la vista que nos ofrece el marco de referencia espacial.
Este trípode funciona cooperativamente y la falla de uno de sus componentes puede ser compensada con los otros dos. Sin embargo, no tolera que dos de estos tres fallen y genera mareos, vértigos e inestabilidad al caminar.
Los mareos suelen describirse de forma inespecífica, como pisar huevos, caminar sobre algodón, estar embotado, atontado y puede deberse a causas no vestibulares. Sin embargo, el vértigo (sensación ilusoria de movimiento; las cosas o uno giran) es exclusivo de una falla vestibular. Cuando esto ocurre de manera súbita la persona pierde la capacidad de fijar la vista en un objeto, le parece como si todo a su alrededor se moviera y esto hace muy difícil la bipedestación y marcha.
La rehabilitación vestibular es el tratamiento no medicamentoso que se aplica para estos síntomas. Los médicos otorrinolaringólogos, neurólogos, neuro-otólogos, gerontólogos y clínicos son los que suelen evaluar y derivar al paciente y un kinesiólogo especializado es el encargado de ejecutarlo y supervisarlo.
El primer paso consiste en realizar una evaluación completa para indicar un plan de ejercicios que responda a sus necesidades. En él, buscaremos estabilizar la mirada, estimular el control postural o bien habituaremos al paciente a su sensibilidad al movimiento. Los ejercicios son diferentes a cualquier otra rehabilitación conocida. Parte de los mismos se realiza en un cuarto en oscuridad total, con estímulos visuales llamativos y caminando sobre superficies inestables.
Es importante el compromiso del paciente para realizar ejercicios en el hogar dado que es muy beneficioso llevarlos a cabo todos los días.
La supervisión del profesional es fundamental al menos una vez por semana, con el objetivo de darle seguimiento al paciente, e ir ajustando el plan de acuerdo a su progreso. Si la persona responde positivamente se le irá exigiendo más dificultad.
También es vital explicar al paciente sobre su problema para que sepa cómo manejarse ante vértigos e incluso caídas. Cuando existen pacientes con mucho riesgo de caerse se debe realizar una visita al hogar para disminuir las posibles barreras arquitectónicas y hacer de su hogar un lugar seguro.
Los problemas vestibulares suelen ser benignos pero el paciente puede llegar a sentirse asustado y desorientado sobre lo que le pasa. Por esta razón, encontrar un espacio para ejercitarse y manejar la información de su propia condición resulta también beneficioso para su estado emocional y su salud mental.
Lic. Mariana Urquiza (MP 5682) - Kinesiología Rehabilitación Vestibular - Centro Medico Rawson - cmrawson.com.ar



