En la calle Elpidio González del barrio San Jacinto tenemos un problema generacional. Somos muchos los vecinos que pertenecemos a la tercera edad, por lo tanto nuestros descansos necesitan silencios, un grupo de nuestros jóvenes consideran que el sonar de sus motos y el arranque de sus autos acompañados por músicas ensordecedoras es la forma correcta de rellenar el ocio. Hay días que a las 2 de la mañana la música hace tiritar los ladrillos.
Hay vehículos que además de ir con la música al tope, también circulan con los escapes intervenidos para hacer ruido. Nuestro sueño se altera y la respuesta son gestos obscenos o insultos verbales.
Se ha reclamado al 911 y en muchas ocasiones no hemos recibido respuesta, otras veces han concurrido y fue como darle un Mejoralito a un moribundo. O en casos que les pide bajar los decibeles obtenemos burlas como respuesta. Ayer eran las 5 de la tarde y todo comenzó a temblar por la música altísima. Al pedir bajarla, imposible describir la mirada y el gesto.
Los adultos mayores de esta cuadra quienes a lo largo de nuestras vidas hemos tratado de construir un hábitat confortable para hijos, nietos propios y ajenos, solicitamos ser respetados en nuestra necesidad de silencios.
Cristina Blotta
DNI 5.875.122



