El pellet subdérmico de testosterona, tal su nombre científico, es un avance de la medicina bioidéntica que mejora el rendimiento en general. "Aproximadamente, a partir de los 30 años comienzan a descender los niveles de esta hormona y lo hacen paulatinamente, año a año. Cada vez, se empiezan a notar un poco más todos los síntomas relacionados a este cambio, por ejemplo, el cansancio constante, los problemas para dormir, sofocos en las mujeres, falta de concentración y disminución de la líbido", introduce la experta Dra. Andrea R. Miranda. "Esta sintomatología está relacionada con el estilo de vida y el estrés con el que generalmente convivimos que, en este contexto tan particular, puede agudizarse".
La experta explica que cuando un paciente refiere estas características y los estudios de laboratorio confirman el descenso de la testosterona, se recomienda una terapia de reemplazo hormonal. "Esta puede realizarse a través del chip o pellet subdérmico de testosterona. Esta hormona, aplicada en las cantidades óptimas que requiere cada paciente, prácticamente no presenta efectos adversos y, a la hora de evaluar si es candidato o no al chip, tenemos en cuenta los antecedentes patológicos que pueda presentar, además de los estudios previos. La cantidad de miligramos a aplicar también va a variar según el sexo y los valores de laboratorio. Se puede indicar a partir de los 30 años, siempre que se cumplan las condiciones mencionadas, pero lo habitual es que estos síntomas se empiecen a observar mucho más a partir de los 40 años".
El procedimiento médico es también recomendado para mujeres en etapa menopáusica y premenopáusica. "Alivia los sofocos, mejora la lubricación vaginal, aumenta la densidad ósea, mejora el sueño y, en general, aporta enormemente al equilibrio hormonal. Además, si se lo acompaña de actividad física, ayuda a modelar el cuerpo", dice la doctora.
Consultada por la duración de los efectos, la Prof. Dra. Miranda explica que comienzan a aparecer dentro de las dos primeras semanas de colocación y duran alrededor de seis meses. "En algunas personas incluso hasta ocho, lapso en que se puede volver a colocar un nuevo pellet", explica, para finalizar, Andrea Miranda.
Prof. Dra. Andrea R. Miranda (MN 149.634) Instagram: dra.andrea.miranda
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