En la insuficiencia renal, los riñones pierden sus funciones en forma progresiva e irreversible. Sin embargo, si se diagnostica de manera precoz, con el tratamiento adecuado, se puede enlentecer o detener el avance de la patología. La alimentación es una parte fundamental del tratamiento, para evitar la progresión de la enfermedad y que el paciente pueda tener la mejor calidad de vida posible.
Existen varios factores que aumentan la probabilidad de padecer insuficiencia renal, como diabetes, obesidad, hipertensión, antecedentes familiares de enfermedad renal y consumo de tabaco.
Por lo tanto, para cuidar la salud de los riñones, los cambios en el estilo de vida son fundamentales. Algunas medidas son:
- Controlar regularmente los niveles de glucosa (azúcar) en sangre.
- Monitorear los niveles de presión arterial.
- Mantener una ingesta adecuada de líquido (al menos 2 litros al día de líquidos sin azúcar, preferentemente agua).
- Realizar actividad física en forma regular.
- No fumar.
- Mantener una alimentación y un peso saludable: Incluir a diario frutas y verduras, incorporar legumbres, frutas secas y cereales integrales. Limitar el consumo de carnes rojas, bebidas azucaradas y dulces.
- Moderar el consumo de sal.
Tener en cuenta, que el consumo de sal en nuestro país supera ampliamente las recomendaciones. Se calcula que se consumen unos 12 g de sal al día, cuando la recomendación es que sea menor a 5 g diarios (alrededor de una cucharada de té).
Más del 70% del sodio que consumimos proviene de los productos procesados o industrializados, como panificados, embutidos, enlatados, congelados, quesos, caldos, sopas y envasados en general, y suele encontrarse como sal oculta hasta en alimentos dulces. El porcentaje restante, proviene de la sal de mesa que suele añadirse durante la cocción y de los alimentos que lo contienen en forma natural.
Por lo tanto, además de moderar el consumo de sal de mesa, se recomienda seguir una alimentación lo más natural posible, con alimentos frescos, preparados en casa. También puede resultar útil aprender a leer las etiquetas de los alimentos, para elegir productos bajos en sodio.
Para todas las personas que presenten enfermedad renal, no existirá un plan de alimentación único. A medida que se desarrolle la enfermedad, es posible que la dieta se deba ir adaptando, acorde al funcionamiento de los riñones y a otras patologías presentes, como diabetes. Los estadios más avanzados de la enfermedad renal crónica, requieren un control más estricto de ciertos nutrientes, pero no significa que no se pueda disfrutar de una buena alimentación.
Carina Genta - Licenciada en Nutrición – UBA (MN: 8663 MP: 3854) - Centro Médico Rawson



