Con la llegada del frío también aumentan las probabilidades de contraer ciertas enfermedades respiratorias causadas por virus o bacterias, que afectan sobre todo a los niños. Gripe, faringitis, amigdalitis, otitis, laringitis, neumonía y bronquiolitis son algunas de las patologías más comunes que comprometen la salud de los más pequeños.
"El riesgo de enfermar en esta época del año aumenta por diferentes motivos. Uno de ellos es que las defensas naturales del cuerpo bajan y, por otro lado, ciertos virus, como por ejemplo el de la gripe, resisten al frío y pueden trasladarse con mayor facilidad de una persona a otra", explica el Dr. López Mariscal, Director Médico del Centro Médico Dorrego de OSPEDYC. Según el profesional, un factor clave que facilita el contagio de estas enfermedades y ahora se exacerba, dada la necesidad permanecer en nuestras casas para prevenir el COVID-19, es la contaminación domiciliaria, provocada por la falta de ventilación, la permanencia prolongada en espacios cerrados y el contacto de los niños con personas infectadas.
Los síntomas
"La bronquiolitis afecta, sobre todo, a niños menores de 2 años y comienza a manifestarse como un resfriado común. Los signos y síntomas iniciales son catarro, congestión nasal, tos y fiebre leve que puede no estar presente", explica el Dr. López Mariscal. "Cuando el virus avanza, se pueden comprometer las vías aéreas más pequeñas, generando la inflamación de los bronquiolos y provocando distintos grados de dificultad respiratoria. Si se observa respiración rápida, aleteo de la nariz, hundimiento entre las costillas al respirar, quejido respiratorio, rechazo a la alimentación o presencia de color azulado en la piel, uñas o labios, es importante solicitar una consulta médica de urgencia", agrega el profesional.
Es importante destacar que los niños menores de 3 meses, los recién nacidos prematuros y aquellos que tienen problemas crónicos de salud, como cardiopatía y enfermedades pulmonares crónicas o autoinmunes tienen más probabilidades de padecer formas graves de esta enfermedad.
"Como no existe un tratamiento específico para este virus, la buena evolución de los pacientes dependerá del mantenimiento de una adecuada oxigenación y de las medidas de apoyo respiratorio que se adopten, como la suplementación de oxígeno mediante cánulas, mascarillas u otros métodos. Además, se debe asegurar la correcta hidratación y alimentación del paciente", explica el Dr. López Mariscal. Si bien la cura de esta enfermedad suele durar 14 días, algunas personas pueden experimentar dificultades respiratorias recurrentes luego de la recuperación o bien quedar con procesos secuelares.



