La tarde del 15 de agosto de 1922 en el picadero del Hipódromo de Palermo el "Trainer" Naciano Moreno al que llamaban "El Mago" por su actuación afortunada ayudó a subir sobre la montura de la yeguita "Mina de Plata" a un jockey de 19 años que venia de Montevideo a probar suerte en Buenos Aires.
La gente del turf sabía que el muchacho se había destacado en la pista de Morañas, con la supuesta nerviosidad se estrenó en esa carrera ordinaria; la yeguita que montaba era mas ordinaria todavía y el jockey forastero se concretó al llegar al disco confundido entre los "no place". Una semana después al ganar la carrera final de la reunión con el caballo Tomarisco en una atropellada fulminante, la aficcion argentina empezó a saber quien era Irineo Leguisamo. Luego fueron sumándose las victorias y las hazañas riesgosas de increíble definición. Entonces ya el nombre y la imagen de Leguisamo fueron familiares para todos, aficionados o no al turf. "Binomio de la amistad y la popularidad"".
Carlitos Gardel apasionado por las carreras de caballos admiró la eficiencia de Leguisamos y en las amables reuniones de la caballeriza de otro famoso cuidador Francisco Maschio, íntimo y le tomó apego al joven jockey de palabra parca y recatada actitud.
La amistad de Gardel y Leguisamo fue uno de esos vínculos sinceros que se tornan legendarios por la actuación pública de sus protagonistas, quienes, por derecho propio, compusieron el binomio simbólico del populismo porteño.
Alguien hubo (con su buen cosquilleo turfista en el alma), que quiso unir la apología del jinete maestro con la melodía del tango y buscar la exultación trasmitible a los labios del cantor impar. La amalgama tenía realmente carácter de criollismo piro destinado al éxito. Y esa amalgama la hizo un músico sin nombradía alguna, que ya llevaba el signo de la sencillez en su nombre: Modesto Papá-vero. Con el pequeño milagro de una tonada irresistiblemente pegadiza en mérito de la intención realizó su tango y se lo envió a Gardel por correo.
Papávero recibió la buena noticia de su aceptación . La ocasión en que a él le tocó escuchar por primera vez su tango en boca del morocho zorzal, merece una amable introducción. Carlos Gardel fue dueño del pura sangre "Lunático" que con los colores del stud yeruá, al cuidado de Maschio y conducido por Leguisamo ganó una docena de carreras pero nungín clásico sin embargo Gardel asistió a un solo triunfo de su caballo eran los años 1925 al 27 que el cantor efectuó algunos viajes artísticos a España. Una sola vez como dije lo vio llegar primero y con el dulce sabor de esa victoria pudo cantar esa misma noche en el cine "Empire" de la esquina de Corrientes y Maipú con mas brios que nunca. Leguisamo solo!! Gritan los nenes de la popular! Leguisamo al totecito nomás! Y allí estaba Modesto H. Papávero compositor sinnombradía emocionado y sencillo ayendo el milagro de su tango. El dia glorioso.
No quiero cerrar la nota referida a esta composición popular sin traer a colación un acontecimiento histórico para los veteranos carreristas.
En la reunión del Hipódromo Argentino del domingo 13 de diciembre de 1931 Leguisamo bebió el néctar triunfal en vaso colmado. Pero como Gardel estaba en Europa y faltó allí su repetido y delirante grito de: Leguisamo solo! El extraordinario jinete salió eufórico del hipódromo a ponerle este telegrama: "Carlitos corrí en las ocho. Gané siete y en la otra entré segundo. Te didico este día glorioso!
CARLOS GARDEL
Datos extraídos del libro "Asi nacieron los Tangos" de Francisco García Giménez
Pedrito Gatti - Director del Museo del Anticuario



