Una cadera más arriba que la otra, un hombro más levantado o una parte de la columna que sobresale en la espalda, son algunas de los signos que pueden llevar a los padres a percibir que sus hijos tienen escoliosis, una desviación lateral de la columna que va acompañada de una rotación de las vértebras de la zona afectada.
Se desconocen los mecanismos fisiológicos que dirigen la aparición y el progreso de la patología, por lo que hasta hoy resulta prácticamente imposible conocer el destino de la curvatura una vez que se presenta. La identificación temprana puede ser una oportunidad para proponer tratamientos conservadores, y con ello evitar resolver mediante la cirugía.
Dentro de las deformidades de la columna, esta patología es la más frecuente y aparece en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, lo más común es que se produzca en la adolescencia en personas con cierta predisposición a desarrollarla.
Generalmente esta patología se detecta en la niñez o adolescencia porque es en estas etapas cuando se hacen más evidentes las deformaciones en la espalda. Los adolescentes no se muestran desnudos delante de sus padres, por lo tanto, ellos no se dan cuenta lo desviada que pueden tener la columna y como esto no produce dolor, muchas veces pasa bastante tiempo antes de percibir que se padece la enfermedad.
En la mayoría de los casos, la escoliosis sólo compromete el aspecto estético, ya que una silueta poco simétrica puede afectar psicológicamente al individuo, sobre todo a las mujeres que son las más perjudicadas.
Sin embargo, hay casos en que tiene consecuencias mucho más serias. Por ejemplo, cuando se presenta antes de los tres años (escoliosis idiopática infantil) puede ser grave y cursar con insuficiencia respiratoria.
Un examen clínico y radiográfico permiten determinar el grado de desviación de la columna. En pacientes menores de 12 años con una deformación leve, el principal tratamiento es la utilización de un corsé, el cual puede evitar que el problema se agrave e, incluso en algunos casos, devolver a la columna su forma original.
Cuando la escoliosis es detectada en adolescentes mayores, esta alternativa no tiene un buen resultado. En estos casos el especialista debe decidir si la deformidad es lo suficientemente considerable como para realizar una cirugía que corrija el problema.
Lamentablemente, todavía vemos con frecuencia en la primera consulta, pacientes jóvenes, adolescentes, con deformidades graves que ya comprometieron la función respiratoria y cardíaca, situación que muestra una falla en el diagnóstico precoz y prevención de esta patología. Es importante el control de salud de los niños, es decir, no sólo de los bebés o niños pequeños sino también el control semestral o, como mínimo anual, en los mayores de 3 años. Aunque los padres vean a sus hijos sanos o libres de enfermedad, es importante el control de salud, para detectar precozmente problemas de la columna, ya que dará gran ventaja en su control y tratamiento en el que participarán padres, pediatras, kinesiólogos, neurólogos, neumonólogos y ortopedistas, es decir, un equipo multidisciplinario.
Dra. M. Betina Robledo, Traumatóloga. (MP59109- MN 138578) - Centro Médico Rawson



