Seguimos en Cuarentena, y para distender creo que es bueno seguir reflexionando sobre nuestra historia, siempre con el objetivo de llegar a analizar por qué razón tenemos la estructura productiva que tenemos.
En la nota anterior, dejamos instituido el "Rincón de Campana", una factoría agropecuaria, cuyo responsable era don Francisco Álvarez Campana, origen de nuestro destino agroindustrial.
Después de la traumática historia y muerte de Álvarez Campana, estas tierras ya valorizadas y pobladas de ganado se rematan, allá por el año 1805, en una subasta pública impuesta a Doña Isabel Gil de Campana. Esa subasta se resuelve a favor del Presbítero, Doctor Cayetano Escola. En su obra los Orígenes de Campana, hasta la creación del partido, Fumiere, el historiador más conocido de nuestra zona, analiza la cuestión particular del período del presbítero Escola. La compra del predio incluía en su inventario una lista de los esclavos negros que formaban parte de la transacción comercial. Algo impensado en los tiempos actuales pero vigentes en esa época. Se trataba según algunas crónicas de 40 esclavos "negros" así expresado.
En la Biblioteca del Congreso, publicado en su boletín número 9, página 4, de un artículo titulado "Homenaje a la negritud", cuenta que los investigadores Goldberg y Mallo, constataron actas en la municipalidad de Exaltación de la Cruz, matrimonios entre esclavos negros, aseverando que la cifra superaba los 40 nombres. Un dato que me llamó la atención fue en la transcripción de actas donde consta los matrimonios entre esclavos, la forma de referirse a ellos, por el nombre, sin apellido y simplemente su origen, por ejemplo, entre otros, el matrimonio de Joaquín "negro" de Guinea, con María "negra" de Guinea constando como testigos, Domingo Escola, e Isidora Hernández.
Más allá de esta anécdota patrimonial y matrimonial particular, cada periodo, de distintas manos por la cual pasa nuestro territorio, antes de llegar a los Costa, deja una impronta adicional a su conformación. Durante los años en que la familia Escola estuvo a cargo de la estancia agroganadera de Francisco Álvarez Campana, hubo una suma de situaciones críticas en la situación nacional.
Hacia 1812, las tropas realistas rondaban los alrededores, recorriendo el río Paraná. Recordemos que luego de la derrota en San Lorenzo, los barcos invasores bajaron por el Paraná, y atacaron poblaciones a su paso en busca de aprovisionarse. Con este panorama, el Presbítero Escola, solicita el apoyo del gobierno nacional para la defensa costera. Recordemos que en la nota anterior hice mención a las 6000 varas frentistas al río. Así se consigna la ayuda durante el gobierno de Posadas. Con más o menos precisión, el puesto de control del río se levanta en la zona donde hoy se encuentra el, edificio de la Prefectura de Campana, y la calle de acceso tiene una traza cercana a la actual avenida Rocca.
Así empieza la vigilancia del río ya sea por los riesgos de invasión externa o por la prevención de los saqueos desde la frontera ribereña de la estancia. Escola estaba empeñado en nombrar a esta zona como estancia San Cayetano, pero en el imaginario colectivo ya estaba instituido el nombre de Rincón de Campana así que no logró ese objetivo.
La estancia estuvo en su propiedad hasta el año 1824, cuando se vendió a Mariano de Escalada y Juan José Arriola. En la escritura de venta, y quiero contarlo a efectos de mostrar la magnitud de la explotación de la zona, dice así, "serán íntegramente entregados a los compradores por el vendedor, dos mil cabezas de ganado vacuno, todo el ganado caballar, y lanar, que dicha estancia tiene en la actualidad, como asimismo las casas, zanjeos, montes de la quinta, corrales, carretas, esclavos, aperos de labranza, y todos los útiles propios del establecimiento, en el estado que se hallan, por el valor de tasación exceptuándose los muebles…que se preserva el vendedor".
El periodo posterior en la historia de la estancia fue de sucesivas ventas algunas de ellas solo especulativas, hasta que finalmente, Ladislao Federico Castro, heredero de la estancia al fallecer su padre, dueño también de estancias en San Isidro, donde posteriormente fundarán el pueblo homónimo, arrienda la estancia a los hermanos Eduardo y Luis Costa, el 23 de mayo de 1855, iniciando así el primer paso de acceso de la familia Costa a esta zona.
La compra definitiva del predio se produce en el año 1858, y allí empieza otra historia de nuestro desarrollo.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



