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Esta semana, el vocero presidencial Miguel Núñez aseguró que el plan oficial de combate al delito no había sido «frenado» aunque admitió que algunas de sus propuestas eran estudiadas mientras que frente a otras se intentaba alcanzar un consenso con distintos actiores sociales.
Fernández defendió la posibilidad de revisar algunas de esas medidas al advertir que cuando se intentan llevarlas a la práctica, pueden no presentar «una coincidencia plena con lo que pasa en la teoría». «Estamos desarrollando la política en un terreno donde hay tiempo a separarse del terreno en el que se está trabajando y poder diseñarla como si fuera un traje a medida.
Uno tiene que ir corrigiendo día a día en función de lo que pasa con el mapa del delito y esas acciones son las que el Gobierno no deja de mirar», dijo.
Consideró que «si se cree que algunas políticas diseñadas pueden ser no tan beneficiosas como aspirábamos oportunamente sería de tontos, de necios, que siguieramos adelante con la misma teoría si estamos convencidos que puede hacerse de otra forma».
De todos modos, Fernández insistió en la continuidad de ese plan al señalar que quien lo «puso en funcionamiento no fue Beliz, sino que fue el Gobierno, el Presidente de la Nación» quien lo hizo y que Beliz era quien «circunstancialmente ejercía» el Ministerio de Justicia.
Kirchner rechazó que hubiera ordenado frenar ese plan y aseguró que «la Argentina es un país seguro», al tiempo que sostuvo que existen avances en materia de combate de delitos como el secuestro extorsivo más allá de la persistencia de «vestigios de grandes bandas» que operan en el país.
Esas expresiones fueron cuestionadas ayer por el líder del partido Recrear, Ricardo López Murphy, quien las calificó de «desafortunadas» y las consideró como «casi una provocación» hacia las familias de personas secuestradas. «El grado de indignación que debe tener mucha gente con esa expresión presidencial debe ser enorme. No ha sido para nada feliz su reflexión», criticó el ex ministro de Economía y Defensa de Fernando de la Rúa.
En tanto, la ex ministra de Trabajo delarruista, Patricia Bullrich, dijo que Kirchner «vive en un país imaginario» y que «habla desde la estratósfera sin asumir la realidad».



