Buenos Aires (Especial para NA por Luis Torres) -- El Presidente está dando un golpe de timón a su gestión política.
¿Cuál es la razón que impulsa a Néstor Kirchner a buscar vínculos estrechos con la CGT unificada y a convocar al diálogo a los partidos de la oposición?
Hasta este momento las características de mando y gestión eran muy otras.
Estableció un vínculo personal con la sociedad y se alejó sin disimulo del partido Justicialista que lo encumbró a la presidencia.
Con la oposición, sobre todo con el partido Radical, apenas si tuvo diálogo y mucho menos con el ARI de Elisa Carrió. Tampoco lo tuvo con el partido de Ricardo López Murphy.
En una palabra: Kirchner rechazó lo que él en su momento llamó ¨las corporaciones¨.
No habló con senadores ni diputados de su partido y se apoyó sólo en José María Díaz Bancalari, jefe del bloque de diputados del PJ.
Pero mucho más que un simple jefe de bloque. Este legislador se convirtió para Kirchner en la polea entre las decisiones del Ejecutivo y la marcha del Parlamento.
Ni Eduardo Camaño, presidente de la Cámara Baja, ni el senador Guinle, presidente provisional del Senado y oriundo de Santa Cruz, tienen relevancia política para Kirchner.
De este modo, el Presidente, hasta los hechos de la legislatura, calificados de ¨sedición¨ por el ex presidente Raúl Alfonsín, tenía un modo muy claro de moverse solo con su pequeño equipo de hombres de confianza, sin recurrir a su propio partido ni a los partidos de oposición, ni al sindicalismo para llevar adelante su gobierno.
Pero de pronto estalló la crisis que culminó con el desplazamiento de Gustavo Beliz. Que no fue una crisis cualquiera.
Que no fue un recambio de ministros.
Fue la señal visible de algo mucho más profundo. En primer lugar y aparte de los improperios y denuncias destempladas del ex ministro, está la cuestión de la Secretaría de Inteligencia del Estado, contra la que embistió Béliz mostrando la fotografía de uno de sus oficiales.
Este organismo del estado, denostado por el ex ministro, y atacado por partidos de izquierda, ha resuelto el 94 por ciento de los secuestros extorsivos, sin contar a los que actualmente se encuentran en curso.
Los responsables de la conducción de esta secretaría son dos dirigentes políticos de la más absoluta confianza del Presidente, puesto que uno, Icazuriaga, lo reemplazó en el gobierno de Santa Cruz cuando llegó a la presidencia.
Por lo tanto, si bien en la SIDE pueden moverse intereses mezquinos, también es cierto que es un organismo de una absoluta y total lealtad al Presidente.
Es por allí, tal vez, que le han estado llegando las advertencias de la presencia de grupos de ultraizquierda, agitadores entrenados en el salvajismo, que están cumpliendo un plan no ya de desestabilización sino de crisis total y toma del poder.
Una versión no desmentida de aquel viernes 16 señala que una columna de dos mil integrantes muy bien entrenados encapuchados estaba concentrada en la localidad de Berazategui lista para atacar.
Ahora los analistas de la inteligencia suponen y proyectan las próximas líneas de acción de estos agitadores y advierten que los próximos blancos de sus ataques pueden ser la Casa Rosada, el Congreso o algún otro lugar como los Tribunales, en los cuales reside la institucionalidad del país.
Caos, sangre y anarquía es lo que buscan.
Simultáneamente, las encuestas que se manejan en el corazón del Gobierno, empiezan a mostrar una caída en la consideración de la gestión oficial.
También se observa una caída en la imagen presidencial, aunque se mantiene por encima de los niveles del 60 por ciento.
Pero claro, la habilidad del político reside en reaccionar a tiempo y antes de que los acontecimientos ocurran.
Primero fue la incorporación de la CGT unificada a la estructura del Gobierno en el área de Acción Social, comprometiendo de ese modo a la central obrera a trabajar en los consejos consultivos.
Y la gran novedad es ahora la convocatoria a una ronda de diálogo con los partidos de la oposición.
El Presidente ha iniciado así una etapa de relanzamiento de su gestión y de reconciliación con los otros partidos para afrontar de aquí en más no solo los probables embates desestabilizadores de los grupos de agitadores sino también las enormes presiones que van a venir por parte del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores de la deuda pública.
¨¡Ayúdenme!¨, fue el dramático pedido del Presidente ante miles de militantes en el acto de La Matanza el martes 27.
En ese pedido reiterado una y otra vez en el polideportivo que lo acogió está contenido el pronóstico de lo que va a suceder en los próximos meses.
Se puede afirmar sin temor a equivocarse que el Gobierno está evaluando un aumento masivo de salarios a raíz de la caída del consumo que fue del 2,5 por ciento en los grandes supermercados.
El aumento que fue desmentido porque se encontraba en plena marcha la negociación de la deuda hace aproximadamente un mes quedó latente y en carpeta.
Pero como se aleja la posibilidad de un acuerdo rápido con el FMI y por el otro lado el consumo empieza a caer, es probable que el Gobierno resuelva impulsar ese aumento para volver a los niveles de crecimiento que tenía previsto.
En cuanto a los respaldos políticos, la convocatoria que se hará a los radicales empezó a gestarse en el viaje de regreso de Venezuela.
En ese momento, el sábado 24, Kirchner lo llamó a Mario Losada, jefe del bloque de senadores radicales, para que se sentara a su lado en el Tango 01. Allí fue donde se cocinó la convocatoria al diálogo a los partidos de oposición.
En estas horas, el jefe radical de los senadores ya habló con Angel Rozas, titular del partido radical, que se encuentra asistiendo a la Convención Demócrata en los Estados Unidos para imponerle de la invitación que formulará el Presidente.
Rozas estará en Buenos Aires el próximo miércoles 4. Mientras tanto, la conducción radical ya ha establecido que cuando se formule la invitación pedirán dos cosas: que a la cita con Kirchner concurran los presidentes de ambos bloques legislativos y segundo que acepte recibir una agenda de temas, entre los que figura ¨la necesidad de llevar adelante la reforma política y la mejora de la calidad institucional del país¨, por ejemplo ¨que el Jefe de Gabinete asista al Parlamento tal como lo señala la Constitución Nacional de 1994¨.
En cuanto al ARI, el jefe del bloque de diputados, Eduardo Macaluse, sostuvo que aun no se ha formalizado la invitación pero que de concretarse su partido concurrirá. También, como los radicales, con un temario a tratar con el Presidente.
¨Queremos llevarle una agenda de trabajo, que se refiera a la universalidad de los planes de ayuda social para evitar la especulación de los punteros, y cuestiones vinculadas con la salud¨, dijo el diputado del ARI.
Elisa Carrió, líder de ese partido, ya anticipó que no concurrirá a la ronda de diálogo.
Es esta ¨búsqueda de consensos¨ lo que nos permite prever un futuro de alta tensión con el Fondo Monetario y los acreedores y de nuevos intentos de copamientos por parte de grupos ultra que solo entienden el lenguaje de la violencia.
Y si no ¿por qué tanto énfasis en el plan de disuasión sin armas letales?. Es que si ocurriese la desgracia de que en la represión se produjeran muertes, la crisis sería mucho más profunda que la de la Legislatura que terminó con la cabeza de un ministro.



