Según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, en la mayor parte de la población, se observa un consumo deficiente de alimentos recomendados como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y lácteos. Por el contrario, se consume una altísima cantidad de alimentos y bebidas ultraprocesados, de baja calidad nutricional, altos en azúcar, grasa y sodio; y pobres en proteínas, fibra, vitaminas y minerales.
Esta problemática, junto al sedentarismo, es una de las principales causantes del crecimiento de sobrepeso y obesidad tanto en niños como en adultos.
El sobrepeso está directamente relacionado con el desarrollo de la hipertensión arterial. Reducciones leves de peso, aun sin llegar al peso ideal, producen una reducción de la presión arterial.
Considerando este contexto, el tratamiento de la hipertensión arterial debe ser interdisciplinario. Debe involucrar tanto la prescripción de terapia farmacológica, como intervenciones nutricionales y modificaciones en el estilo de vida.
Aunque las pautas más conocidas son la restricción en la ingesta de sodio, el control de peso y la moderación en el consumo de alcohol; la actividad física y modificaciones en la dieta parecen tener gran impacto en el control de las cifras de presión arterial.
La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), consiste en aumentar el consumo de frutas, vegetales y lácteos descremados, incluyendo cereales integrales, pollo, pescado, frutos secos y semillas y reducir la ingesta de carnes rojas, grasas saturadas y azúcares, con el fin de disminuir la presión arterial. Esto permite que la dieta sea rica en potasio, magnesio, calcio, fibra y antioxidantes (con efectos benéficos sobre la presión arterial) y reducida en grasa total, grasa saturada y colesterol.
Para moderar el consumo de sal, se sugiere:
- En la mesa, reemplazar el salero por el pimentero.
- Cocinar las verduras al vapor. Este método permite conservar mejor el sabor de los alimentos que otras formas de cocción.
- Sellar las carnes para retener su jugo y sabor.
- Armar platos coloridos y vistosos, de manera de estimular el apetito.
- Aportar sabor mediante hierbas aromáticas, jugo de limón, vinagre, aceto balsámico, cebolla y ajo. Se pueden combinar especias y almacenar en un frasco bien tapado.
- Preparar caldos concentrados de verdura caseros, sin sal y freezar.
Considerando los patrones alimentarios actuales, es importante la asesoría y educación nutricional desde edades tempranas, de modo que se adopten estilos de vida saludables que prevengan la aparición de obesidad y enfermedades asociadas como la hipertensión.
Carina Genta, Licenciada en Nutrición (MN: 8663 MP: 3854). Centro Médico Rawson.



