¿Tan imperdonable era, o es, lo que nos ha hecho esa persona que no puedo canalizar la comprensión? ¿Por qué a veces resulta difícil perdonar a alguien? ¿Sera que, tal vez, es porque nos hemos aferrado a recuerdos negativos por pensar constantemente en ellos?
El primer paso para un perdón completo es liberarse del pasado. Se puede dejar pasar si nos damos cuenta que las palabras y los actos de aquellos que nos afectaron son respuestas desde sus propias experiencias, creencias y responsabilidades; no de las nuestras.
El amor de Dios nos asegura que, a pesar de lo pasado, nada de cuanto hayamos o nos hayan hecho puede impedirnos comenzar de nuevo. Porque es un hecho que crecemos y desarrollamos a nuestro propio ritmo, en un mundo en donde no existen dos personas que sientan o piensen exactamente lo mismo. Entonces, y con este conocimiento asimilado, debemos renunciar a pretender que algo en particular (o todo) funcione como debería ser según nuestra óptica. Y aquí entra nuestra cuota de confianza porque nuestra credulidad, basada en que por estar creciendo y desarrollándose, presume en el trabajo exitoso del orden divino...
Cada día es un día nuevo, porque estamos desarrollando y haciendo crecer a nuestro ser interior.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



