Es preocupante observar cómo se va endureciendo la campaña mediática tendiente a desacreditar al actual gobierno y a aquellos sectores de Cambiemos con responsabilidades de gestión que trabajan coordinadamente con el Poder Ejecutivo en la implementación de las medidas tendientes a atenuar los efectos de la pandemia.
Es previsible que este endurecimiento se acentuará a partir de la propuesta gubernamental de reestructuración de la deuda que parte de la realidad de que por un tiempo no hay forma de pagar un solo peso, tal como lo reconocen hasta los organismos internacionales que tiempo atrás no aceptaban ninguna quita ni prórroga de vencimientos.
El periodista Alejandro Bercovich reveló que el director ejecutivo de Mercados Emergentes de BlackRock, el mexicano Gerardo Rodríguez le dijo amenazante al Ministro Martín Guzmán: "Yo no sé si ustedes tienen claro con quiénes se están metiendo. Nosotros tenemos espalda y podemos sentarnos a esperar a negociar con otro gobierno que entienda a los mercados como los entendía el gobierno anterior, por ejemplo" y que el abogado del Exchange Bounholders Group Dennis Hranltzky le dijo al ministro Guzmán: "Lo que nos tienen que mostrar es un sacrificio que duela".
En realidad el gobierno de Cambiemos no sólo los entendió sino que puso a sus representantes en lugares claves del manejo financiero de nuestro país. Así nos fue.
No debemos olvidarnos del "grupo de tareas" mediático integrado por conocidos medios, intelectuales y periodistas que Paul Singer, dueño de Elliott Management Corporation, financió durante los últimos meses del gobierno de Cristina Fernández y que tan buen resultado les dio, al punto tal que una de las primeras medidas de Mauricio Macri fue pagarles todo lo que pedían y que fue mucho más que lo invertido en la campaña y abrió la puerta al mega endeudamiento que posibilitó la fabulosa fuga de los dólares que hoy no están para poder pagar esa deuda.
Hoy vemos como numerosos lenguaraces se han constituido en celosos guardianes de nuestra constitución, actitud que sólo asumen cuando les conviene y que nada dijeron cuando Macri pretendió nombrar por decreto a dos miembros de la Corte Suprema o el permanente incumplimiento del artículo 14 bis de la constitución que establece que las leyes deben asegurar al trabajador participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección. Recordemos que dicho artículo fue introducido en la reforma de 1957 durante la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburu y convalidado por la Convención Constituyente de 1994.
Este reverdecer republicano está siendo esgrimido para tratar de impedir que el Congreso sesione y no pueda aprobar un impuesto por única vez y con un porcentaje demasiado bajo a las mayores riquezas para que lo recaudado sea un alivio, aunque parcial, a la enflaquecida caja del gobierno o para si es que finalmente se aprueba recurrir a la justicia reclamando su inconstitucionalidad.
En su afán por atacar al gobierno, la prensa canalla no repara en los daños que puede causar a la mayor parte de la población y promueve el fracaso de la política sanitaria suponiendo quizás que muchísimas muertes les allanaría el camino para su vuelta. Es posible que muchos de ellos estén haciendo buena letra para poder integrar un nuevo "grupo de tareas" de los fondos buitres que como el anterior llegue repleto de dólares.
Es tiempo que los poderosos que están acostumbrados a socializar sus pérdidas socialicen aunque sea una parte de sus ganancias. Hagamos todo lo que está a nuestro alcance para que como se solía decir "queden como la gata de Barbosa, mirando la fiambrera vacía".



