Nostalgia y melancolía, es de noche y ambas me vienen a visitar, compañía fiel de mi vida terrenal. El corazón delator no puede callar, los recuerdos anidan poemas precipitados, muchas veces inspirados en algún amor ausente. La soledad no aconseja mal, me ha sabido enseñar, los versos no tardan en llegar, tinta y mate ayudan a desangrar. Idealismo, mandatos familiares y doctrinas son embestidas por el filo de la razón. Verdades afiladas que muchos no quieren escuchar, negación y autoengaño nos alejan de la sanidad. Siempre es preferible la cura antes que la anestesia, aunque nos duela la realidad. Nos acostumbramos a lo que no nos hace felices, a veces instalados en el duelo prolongamos los procesos teniendo muchos motivos porque luchar. Guerra interior, no es fácil para mi ser yo. Resiliencia, esperanza y fe nos ayudan a establecer el equilibrio para volver a renacer.
Quizás poco se cumplió de lo que habíamos soñado. La desilusión cada vez más conocida, no ser correspondidos nos lastima, no nos detuvimos en las señales que presagiaron el anunciado desenlace. El perfume del pasado y la espina de la rosa, aquellas cartas escritas y esos besos apasionados fueron efímeros destellos de amor. La felicidad se encuentra en un estado permanente de fragilidad, hay que regar la flor, la atención es la caricia más hermosa. Incertidumbres y dudas, el fin del amor.
Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias. El amor no es proyectar en el otro lo que yo necesito que sea para mi tranquilidad. Amar sin poseer, acompañar sin invadir y vivir sin depender. Integridad es hacer lo correcto cuando nadie te ve, la fe te acompaña cuando la razón te abandona. Nunca olvides que podés transformar tu dolor en un don para ayudar a otros, tampoco te olvides de quienes te dieron una mano cuando estuviste tirado.
Tiempos de intolerancias y de apariencias, cuando ladra la doble moral en modal inquisición me corresponde escribirles a los hipócritas, enemistado con la demagogia a todos no puedo agradar. Se apagó la hoguera de la vanidad, el ego ya no está, ahora me refugio en la empatía que me supo dar mayor sensibilidad.
No existen fórmulas ni recetas, existe misterio y complejidad en tiempos donde muchos no saben lo que quieren y no han sabido amar. No te condena tu pasado, te esclavizan tus prejuicios. Cuando ya no te quieran lo sabrás aun que no te lo digas lo sentirás desde lo mas profundo de tu alma porque la indiferencia jamás pasa desapercibida. Con el paso del tiempo comprendemos que confianza no es saber todo del otro, es no necesitar saberlo, pero sobre todo que en nuestra vida hay ausencias que representan verdaderos triunfos. Perdonar es renunciar al derecho de venganza, es liberar a un prisionero y descubrir que el prisionero era uno mismo. Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma.
La valentía es el arte de disimular el miedo para que nadie lo advierta. Solo entenderás el dolor que causaste cuando el dolor te atrape a vos, el peor castigo del culpable es que su conciencia lo juzgue y nunca lo absuelva.



