125 ANIVERSARIO CREACIÓN PARROQUIA SANTA FLORENTINA - 05 de abril de 2020 - Año II - Edición Nº 74
SEMANA SANTA: TIEMPO DE JESÚS Y TIEMPO DEL HOMBRE VERDADERO
En esta Semana Santa, vivida en el calor del hogar, en la incertidumbre, en este tiempo inédito, hagamos presente a Jesús en nuestra vida.
La humildad y sencillez con que Jesús entra en Jerusalén este Domingo de Ramos, nos manifiestan el verdadero camino de la paz. Jesús ofrece una manifestación de su condición de Rey-Mesías, no con el aire triunfal de los vencedores, sino en son de paz, con la sencillez del que viene a servir a su pueblo. La entrada de Jesús a Jerusalén y la entrada de Jesús, hoy, a nuestros hogares, es en sí misma una interrogante sobre lo que significa su presencia y su misión en medio de nosotros: ¿Cómo estamos construyendo la paz ¿Lo hacemos desde el interior, desde el servicio y desde la recuperación del valor de la persona?
La realidad humana vivida por Jesús, toma el rostro y el dolor de cada persona y lo asume para rescatarlo, para darle su verdadero significado, para llevarlo a la verdadera libertad, más allá de las expectativas meramente humanas y económicas. Los acontecimientos vividos en aquellos día, lo que pasó en esa semana, no es historia del pasado, se trata de una especie de profecía y documentación anticipada de todo lo que ocurre siempre en el mundo y en nuestra historia. Es la pasión de Jesús vivida cada día en la persona de cada hombre y cada mujer.
Domingo de Ramos, Semana Santa… es la historia de Cristo encarnada en la humanidad, con la posibilidad de que nosotros cambiemos las situaciones y nos unamos al Jesús, en su misión de paz y de amor. Claro que necesitamos cambiar las actitudes y asumir los criterios de Jesús que se entrega, da la vida y perdona.
Vivamos la Semana Santa en este clima del gran amor de Jesús, pero al mismo tiempo vivámosla como un fuerte reclamo ante las agresiones a la dignidad del hombre. No podemos vivir una Semana Santa sin compromisos, sin atención al hermano. Que cada una de las palabras de Jesús encuentre eco en nuestro corazón.
Esta Semana Santa llenémonos del amor de Jesús, guardemos sus palabras, sus actitudes y sus enseñanzas en nuestro corazón.
¿Habrá tiempo para escuchar a Jesús? ¿Habrá tiempo para aceptar la manifestación de su amor hacia nosotros?
Nosotros solos no somos capaces, Jesús, que conoce y ama nuestro corazón, puede ayudarnos.
JUAN PABLO II
El Papa de los jóvenes y las familias
El Papa Juan Pablo II murió a los 84 año, el 2 de abril de 2005, tal vez para recordarnos a los argentinos lo mucho que hizo por nosotros, cuando apeló a toda su autoridad para frenar una guerra fratricida entre Argentina y Chile.
Al cumplirse los 15 años de la Pascua de San Juan Pablo II lo invocamos como intercesor en esta hora de prueba que vive nuestra Patria y toda la humanidad.
Fue el primer Papa en conquistar una popularidad masiva y universal, el primero en convocar multitudes, no sólo en Roma sino en casi todos los países que visitó en sus más de 100 viajes internacionales.
Su primer visita a nuestro país fue en 1982 durante la Guerra de Malvinas y volvió en 1987 con ocasión de realizarse la primera Jornada Mundial de la Juventud.
Durante el primer Encuentro Mundial con las Familias celebrada en Roma en 1994 nos regaló esta hermosa oración:
"Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, "nacido de Mujer", y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones porque siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo.
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Te pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia pueda cumplir una misión fecunda en nuestra familia, en medio de todas las naciones de la tierra. Por Cristo, nuestro Señor, Camino, Verdad y Vida, por los siglos de los siglos. Amén"
Juan Pablo II: multitudinaria misa en la Avenida 9 de Julio



