El piloto de Campana superó problemas de salud y este año regresará al TC Bonaerense. "Por lo que se ve en lo previo hay varios pilotos con buenos autos y va haber varios peleando la punta", estima.
En el imponente galpón ubicado sobre la avenida Rivadavia se encuentra el equipo de Juan Pablo Galliano. Uno de los sectores de dicho espacio fue destinado para los trabajos en la cupecita Chevrolet del TC Bonaerense y allí se trabaja para tener todo listo para cuando finalmente arranque el automovilismo luego del parate obligado por la pandemia de coronavirus.
"Era lógico y entendible que esto ocurra. Alguna vez tenemos que entender y tomar en serio un tema tan delicado. A veces nos cuesta más de la cuenta, pero como hubo una bajada de línea en todos los medios parece que dio su efecto", señala el piloto campanense al respecto.
-Y vos ya venís de una larga espera…
-Sí, es verdad. El año pasado fue un poco complicado por una cuestión de salud que me tuvo parado toda la temporada, pero por suerte lo superé y acá estoy, listo para comenzar un nuevo año con todas esas ganas que te provoca este deporte.
-Desde que estás en la categoría siempre tuviste buenos resultados. Fuiste protagonista, que no es un dato menor.
-Es verdad, siempre fuimos de menor a mayor y a veces por diferentes circunstancias o quizás por falta de experiencia no se terminó redondeando un campeonato como queríamos.
-¿Y cómo debía ser el cierre del año?
-Nosotros estamos conformes con lo que se hizo hasta acá. No te olvides que para mí fue todo nuevo. Cuando arranqué me tuve que adaptar al auto, entender cómo manejarme en la categoría, conocer los circuitos para tener una referencia… Y reconozco que eso se paga. De todas maneras, siempre intentamos quedarnos con un dígito en los laterales.
-Hablaste de autódromo y esta categoría tiene la particularidad de correr en tierra y en asfalto. ¿Con cuál te sentiste más cómodo?
-Son dos cosas distintas y en un punto está bueno, porque te exige trabajar arriba y también abajo del auto. A mí me gustaron las dos propuestas, aunque digo, y esto lo hablé con mi viejo, que la tierra te permite manejar algunas situaciones incómodas y lo peleas al auto y lo sacas. Ahora, el asfalto es atractivo, te seduce y cuando visitas autódromos como el Mouras o el Gálvez hay una motivación en el piloto que aunque no se diga, se siente. Pero ojo que el asfalto no te perdona: te equivocas y lo pagas.
-Mencionaste a tu viejo, ¿cómo es la relación con él a la hora de ir a correr?
-Te la hago corta: sin él nunca hubiese corrido. Es un apasionado de los autos de carrera y la verdad que él nos da todo. A mi hermano ahora le compró otra cupecita, pero Juan todavía no tomó la decisión.
-¿Te gustaba verlo correr a tu papá?
-Varios suelen hacerme esta pregunta y yo les digo, si queres hasta con dolor, que no había nacido. Pero quienes lo llegaron a ver me cuentan de sus logros.
-Tu padre era muy particular para correr, más vehemente que pensante, pero no le fue mal en aquel recordado TC Regional.
-Si eso me dijeron y para mí es un gran consejero. Lo escucho y casi siempre tiene razón en lo que me dice. Por eso, cuando me habla le hago caso.
-¿Y vos cómo te definís como piloto?
-Creo que soy pensante por sobre todas las cosas. Soy de los que piensan que una carrera no se gana en la primera vuelta y que, además, tenés quince giros por delante para avanzar.
-¿Cómo son las cenas en casa de mamá Laura? ¿Se los banca?
-Y esto es de manual: por suerte ya tiene asumido que nuestras conversaciones son en la mesa antes y después de cada carrera. Pero ojo a veces interviene porque ella está metida con el automovilismo. Desde siempre acompañó a papá y ahora repite la historia conmigo.
-Contaste antes que el 2019 no fue un buen año, pero me quiero quedar con esa experiencia arriba de una Ferrari.
-Es algo que quedará en las retinas de mis ojos toda la vida. Estar arriba de ese auto y poder manejarlo me emocionó mucho. La verdad es que se me cayó un lagrimón, una experiencia única que volvería a repetir si pudiera.
-¿Qué TC Bonaerense veremos este año?
-Por lo que se ve en lo previo hay varios pilotos con buenos autos y va haber varios peleando la punta. Espero que se pueda comenzar y ya en pista tendremos un mayor panorama.
Juan Pablo termina de responder y su papá Marcelo está a punto de comenzar con el "Tuki" Horisberger, la mano derecha del equipo, una nueva ronda de mate. Y por allí está también "La Cuervita".
-¿Por qué ese nombre para la cupecita?
-Por mi fanatismo por San Lorenzo. De allí los colores, azul y rojo con vivos blancos, y el nombre de la misma.
-¿Detrás tiene mucha gente que apoya, no?
-Sí. Dejame agradecer a todos mis sponsors que siguen apostando a este proyecto desde hace años, a mi familia, a mi novia y a todos aquellos que estuvieron siempre en un momento difícil de mi vida
JUAN PABLO JUNTO A SU PADRE MARCELO.



