Buenos Aires (Especial para NA, por Luciano Román) -- Felipe Solá volvió a subirse al Tango 01. Apenas había regresado de China cuando el Presidente lo invitó a acompañarlo a Venezuela.
Este segundo viaje -además de un interés concreto para la Provincia- parecería consolidar un acercamiento entre el Gobernador y el Presidente. ¿Queda definitivamente atrás la tensión a la que había llegado la relación entre ambos? Si se sacara una fotografía de estos días y se la comparara con la de unos cuarenta y cinco días atrás, se vería que el vínculo político entre Kirchner y Solá ha tenido un giro de 180 grados.
El fuerte cortocircuito por la coparticipación parecería conjugarse ahora en tiempo pasado. En la Gobernación se entusiasman con esta suerte de luna de miel y aseguran que se traducirá en un fuerte apoyo financiero de la Nación a la Provincia.
Pero no todo está resuelto: los acuerdos económicos de fondo todavía no están cerrados y, aunque existen varias promesas de recursos extra, las definiciones marchan a paso lento.
La relación entre Kirchner y Solá siempre parecería transitar, además, por un precario equilibrio. Y en términos partidarios, mientras tanto, el posicionamiento del Gobernador al lado del Presidente es mirado con atención y recelo por un sector del duhaldismo.
Lo cierto es que Solá ha hecho algo más que viajar al lado del Presidente. Se ha cuidado de no levantar el tono de sus diferencias -aunque las tiene y las ha puntualizado- con la política de la Casa Rosada frente a los desbordes de la protesta social.
Fue, al pie del avión, el primero en salir a respaldar la decisión presidencial de echar al jefe de la Federal y a compartir el criterio de que la Policía no vaya con armas de fuego a contener las movilizaciones callejeras.
Se ocupó, además, de reiterar el apoyo a una ley fundamental para el Gobierno nacional y difícil de digerir para las provincias: la de Responsabilidad Fiscal. A cambio, Solá no sólo ha conseguido una relación política más fluida con la Rosada. El acuerdo con el gobierno de Hugo Chávez para reparar buques petroleros en Ensenada abre expectativas fuertes y concretas.
La reparación de barcos sería -como ha explicado nuestra enviada especial a Venezuela- el primer paso de un negocio que incluiría la construcción íntegra de un ferry y que, en conjunto, representaría para la Provincia entre 15 y 20 millones de dólares.
El convenio revitaliza al Astillero pero, además, abre buenas perspectivas para el desarrollo regional.
La mejor sintonía entre la Gobernación y la Rosada tendría algún reflejo en el gabinete bonaerense. Desde hace varios días circula la versión de un ¨desembarco K¨ en el elenco ministerial de Solá, y aunque el Gobernador lo ha relativizado, ahora se sabe que hubo algunas conversaciones para que un kirchnerista puro -el ex intendente de Ayacucho y actual ministro de la intervención en Santiago del Estero, Luis Ilarregui- se instale en La Plata, a cargo de la cartera de Gobierno.
Ilarregui tiene un antecedente que lo define: es el primer bonaerense que se enroló en la campaña presidencial de Kirchner, mucho antes de que se cerrara el acuerdo entre Duhalde y el actual mandatario.
DEBUT DEL ¨FELIPISMO¨
Mientras tanto, el ¨felipismo¨ ha empezado a moverse. Las pintadas que aparecieron en algunos puntos de La Plata y del Conurbano son, acaso, una señal. Pero además hubo una reunión entre el Gobernador y un grupo de legisladores provinciales que fue interpretada como el puntapié inicial para el armado de este sector.
En algunos despachos de la Gobernación ya hablan de una cita clave para el debut real del ¨felipismo¨: la elección de autoridades partidarias del PJ bonaerense. Solá estaría dispuesto a jugar fichas fuertes en esa instancia.
Y según algunos hombres de su confianza, no se podría descartar que busque la presidencia del partido, por la que también pelearía el jefe de la bancada oficialista de la Cámara de Diputados nacional, José María Díaz Bancalari.
Lo cierto es que el Gobernador buscará un espacio protagónico en esa definición. Nadie imagina una interna para renovar la conducción partidaria. Pero sí se anticipan duros forcejeos. En ese escenario, que apenas empieza a montarse, muchos esperan un pronunciamiento de Duhalde, que por ahora ha optado por extender un ¨retiro estratégico¨ de la vidriera política y apenas tiene algunas conversaciones telefónicas, desde el exterior, con sus hombres de mayor confianza.
AGENDA DE GESTION
La política siempre pasa a un segundo plano frente a las urgencias de la gestión. La administración de Solá enfrentará hoy un reinicio de clases complicado: uno de los gremios fuertes de la docencia (la FEB) realizará un paro en el primer lunes post - vacaciones.
Y aunque el escenario de conflictividad gremial parecería haberse descomprimido en buena medida, este paro -que afecta a unde los servicios más sensibles- demuestra que no todos los litigios salariales han quedado resueltos.
La negociación con los maestros está empantanada. El frente gremial exhibe fisuras pero, aún así, el Gobierno debería encarrilar un diálogo constructivo para garantizar que el ciclo lectivo no siga a los tropiezos y al ritmo de un conflicto permanente.
No es el único tema que provoca sobresaltos y costos a la gestión de Solá. La avalancha de quejas de contribuyentes por errores en intimaciones de Rentas demuestra que se ha hecho poco y nada por evitar que se repita una situación que, evidentemente, genera situaciones enojosas a miles de contribuyentes.
Ya había pasado el año anterior. ¿Tan difícil es ajustar y depurar los registros informáticos de Rentas para no caer en reclamos indebidos?
EL FACTOR BLUMBERG
El repaso de los últimos días obliga, por otra parte, a reparar en la impugnación que presentó Juan Carlos Blumberg a la postulación de Carmen Falbo para la Procuración de la Corte. Llegó cuando expiraba el plazo para apoyar u objetar esa candidatura y, aunque debe competir con muchos avales, es probable que sea el primer paso de una ostensible presión para que Solá retire la nominación.
El ¨huracán¨ Blumberg no parecería tener la misma fuerza de hace noventa días. En este caso, además, se juega una cuestión que no toca la fibra sensible de las mayorías. Aún así, podría motorizar y encabezar una importante presión contra un nombramiento clave en la estructura judicial de la Provincia.
No es la primera vez que Solá debe lidiar con un ¨veto¨ de Blumberg. La designación de Arslanián también había despertado objeciones de este líder ciudadano. Esta vez se da en el marco de un proceso formal que habilita las impugnaciones y se trata, además, de un cargo que propone el Gobernador pero aprueba el Senado.
Sin embargo, como también ocurrió con Arslanián, la elección del Ejecutivo cuenta con un guiño de la oposición. Las primeras voces de réplica a Blumberg se alzaron desde el radicalismo bonaerense.



