En medio de la pandemia, el Papa Francisco dio un mensaje de apoyo a la familia y a los médicos y rezó por los difuntos.
Sin fieles que poblaran la Iglesia, en el día de ayer el Papa Francisco ha llegado a las casas de sus creyentes mediante una transmisión en vivo desde la Capilla de la Casa Santa Marta, donde instó a rezar con humildad y oró por las familias que deben permanecer encerradas en sus hogares: "hoy me gustaría recordar a las familias que no pueden salir de la casa. Tal vez el único horizonte que tienen es el balcón. Y ahí dentro, la familia con los niños. Para que puedan encontrar una forma de comunicarse bien entre ellos, para construir relaciones de amor en la familia y para superar la angustia de este tiempo juntos en familia. Rezamos por la paz de las familias hoy, en esta crisis, y por la creatividad."
La expansión del Coronavirus en el mundo ha extremado las medidas de seguridad en todos los países y colapsado los sistemas de salud que, impulsados por la incansable y altruista labor de los médicos, siguen adelante. Ante esta crítica situación, el Papa Francisco, le contó al vaticanista Domenico Agasso del diario "La Stampa" la historia de una anciana en delicado estado de salud que gracias a la ayuda de una enfermera pudo despedirse de su nieta mediante una videollamada: "es la necesidad final de tener una mano para sostener tu mano. De un gesto final de acompañamiento. Y muchas enfermeras y enfermeros acompañan este deseo extremo con sus oídos, escuchando el dolor de la soledad, tomando la mano. El dolor de los que se fueron sin despedirse se convierte en una herida en el corazón de los que se quedan. Agradezco a todas estas enfermeras y enfermeros, médicos y voluntarios que, a pesar del extraordinario cansancio, se disponen con paciencia y bondad de corazón para suplir la ausencia obligada de los familiares."
Días atrás, Francisco rezó por los difuntos que perecieron por el virus y los médicos fallecidos: "oremos especialmente por los operadores sanitarios que han donado su vida al servicio de los enfermos." Al ser una enfermedad indiscriminada que afecta a todo el mundo, el Santo Padre ha pedido por la unidad, la colaboración recíproca y la responsabilidad: "no debemos hacer una diferencia entre creyentes y no creyentes, vayamos a la raíz: la humanidad. Ante Dios todos somos hijos."
Asimismo, consideró que a futuro debemos considerar esta pandemia como un recordatorio de que la humanidad es una comunidad en la que la fraternidad universal es sumamente importante y decisiva: "porque solo podemos salir de esta situación todos juntos. Tendremos que mirar aún más a las raíces: los ancianos. Construir una verdadera hermandad entre nosotros. Hacer memoria de esta difícil experiencia que todos vivimos juntos. Y seguir adelante con esperanza, que jamás defrauda. Estas serán las palabras clave para empezar de nuevo: raíces, memoria, hermandad y esperanza."
Fuente: Vatican News.
“No debemos hacer una diferencia entre creyentes y no creyentes, vayamos a la raíz: la humanidad. Ante Dios todos somos hijos" manifestó el Papa.



