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domingo, 24/may/2026 - 11:49
 
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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 26/ene/2020 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
Consejo u Observatorio urbano
Por Arq. Jorge Bader





Jorge Bader

Reformar el Código es una necesidad en estos tiempos de crisis para promover la construcción y reactivar el empleo derivado de esa actividad. En ese sentido estamos trabajando desde distintas instituciones colaborando con la inquietud planteada por el municipio para darnos una nueva ordenanza actualizada y acorde a las necesidades del momento. Pero no perdamos de vista el norte más importante.

Modificar una ordenanza no es darnos la tranquilidad absoluta de que tenemos una herramienta dinámica sino un simple instrumento de gestión. Tanto es así que la recomendación de la Dirección de Ordenamiento Urbano de la Provincia desde los orígenes de la codificación provincial, era la de asistir a los municipios en el análisis de esas dinámicas para trasladarlas a lo que en aquella época se llamaba Plan Director. Lo que siempre estuvo claro es que la Codificación es dinámica y la ciudad como la vida misma va cambiando y planteando nuevas incógnitas y desafíos.

Modificar un código es solo un primer paso de un ejercicio continuo ya que esa modificación hace honor al postulado de la movilidad y el cambio que necesariamente debían estar implícitos en la gestión territorial. No hace falta dar por válidas mis palabras, quienes quieran profundizar pueden leer los manifiestos sobre la "Ciudad Viva". Bajo este concepto, precisamente de "Ciudad Viva" es que en los últimos años se planteó la estrategia de los foros de debate permanentes. En mi propuesta al momento de analizar los cambios operados al código hace unos años, y como trabajo de un posgrado en técnicas de investigación urbanas, escribí un ensayo sobre los observatorios como instrumento de gestión territorial.

Luis M. Valenzuela Montes, en su estudio sobre la participación urbana, escribió: "Los observatorios urbanos son entidades que cobran cada vez mayor importancia en temas relacionados con la gestión y la planificación de las metrópolis alrededor del mundo. En la actualidad, se institucionalizan progresivamente en respuesta a las demandas ciudadanas de más acceso a la información y de mayor transparencia en los procesos de toma de decisión".

Naciones Unidas propuso una guía para la evaluación de la eficiencia operativa de esos observatorios urbanos, que tiene al menos 4 puntos significativos: 1) Coherencia con los objetivos de la Cumbre internacional sobre la Sociedad de la Información, 2) Coherencia con la aplicación de los objetivos de la Agenda 21, 3) Coherencia con los objetivos particulares de la planificación local, 4) Respeto por el carácter transversal de la planificación territorial. Para hacerlo fácil y entendible para nosotros simples mortales de Campana, lo que nos dice acá es: hacer creíble y comparable la información, no olvidar los objetivos de preservación ambiental, leer la realidad local, y sumar a todos a la mesa de debate.

En Campana en oportunidad de la modificación de Código de Planeamiento, en el 2011 se creó un instituto que pretendía interpretar esta cuestión del observatorio, pero sin tomar los ejemplos exitosos de este modelo en el mundo se lo reformuló al estilo "local", Sui Generis, es decir con la impronta política.

El peso relativo de la composición de nuestro Consejo Urbano Ambiental es minoritario de especialistas territoriales y mayoritarios de funcionarios y políticos. Entonces en algún momento de su operatividad se mezclan las cuestiones técnicas con los debates políticos que son propios de otros ámbitos y esto lo hace inoperante según los verdaderos objetivos que debe cumplir. Por eso la propuesta del Observatorio Urbano es más amplia que la de un simple cónclave para debatir una reforma coyuntural. Si no se entiende lo que explico, basta con leer los informes del Observatorio Urbano Córdoba (para tomar un ejemplo nacional), certificado a nivel Internacional financiado con recursos de distinto origen y con la participación de varios centros académicos y sociedades profesionales.

Como observatorio independiente se puede acceder a la Red Global de Observatorios Urbanos del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos. Como Consejo Urbano ambiental con esta composición seguramente que no. El caso Córdoba por ejemplo nuclea a todas las universidades locales, donde cada una desde su expertisse, puede aportar a un proyecto de investigación serio, a todos los Colegios profesionales afines donde cada uno desde su matrícula específica puede aportar su conocimiento técnico a ese proyecto de investigación. No suplen el poder político, sólo constituyen una usina de pensamiento para la gestión racional del territorio. El problema acá es que la gestión del territorio muchas veces dista de ser racional para ser coyuntural y sesgada por intereses que distan del bien común.

La opinión técnica fundada es una y tiene su base conceptual, las opiniones políticas son muchas y debatibles. Lo que sí está claro es que la discusión política no debe contaminar el ámbito de debate técnico profesional ya que de esa forma solo distorsiona los fundamentos objetivos.

Por último, tenemos que definir lo que verdaderamente importa, que es tener un Plan Urbano con fundamento técnico y con revisión continua a través del observatorio urbano que marque las variables y sus posibles correcciones, aunque este resulte contrario a las expectativas políticas del momento, porque se supone que las políticas van mutando y lo que un plan provee es el beneficio a la comunidad.


Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015


 
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