Solo de bandoneón
Muchos tangueros prefieren hacer oídos sordos cuando se nombra a Hermes Santangelo. Había tocado en la orquesta de Canaro y su ejecución de Flores Negras producía en las mujeres una persistente melancolía. Hermes llegaba a último momento y desaparecía como por arte de magia. Llamó la atención que nunca apareciera en las fotos. Otros músicos dijeron que no se reflejaba en los espejos. Las mujeres que salieron con él enfermaban de mortal palidez. En la casa de Palermo, la policía encontró un ataúd vacío y su bandoneón.
El puente
Sobre el puente colgante (llamado Puente del Cielo) que cruza el Banger, después de la medianoche y antes del alba, empieza la pesca. El río es de color negro. Los pescadores utilizan de señuelo una gota de luz. Los peces atrapados se iluminan por dentro y alumbran hasta expirar. Desde la costa se ven luces que se prenden y apagan como estrellas fugaces. Cuando sale el sol, el puente vuelve a ser un entramado de sogas y maderas descoloridas.
Páramo
Durante las noches de eclipse de luna, en los bosques de la región del Erlam, suelen aparecer los lobos transparentes. Su belleza paraliza los suspiros del alma y verlos de frente puede ser mortal. Dicen los cazadores que están hechos de viento y de luz. Los humanos que oyeron sus aullidos fueron invadidos por una extraña melancolía. Los lobos se alimentan del brillo de la mirada de otras criaturas. Para darles muerte se necesita una bala de plata forjada en plenilunio, y cerrar los ojos.



