El histórico dirigente visitó la ciudad y brindó una charla en el bar Biselia. Alejado de la conducción del Partido Obrero, busca instalar una alternativa de izquierda. Y reivindica la opción revolucionaria: "Las circunstancias políticas son muy propicias".
Alejado de la conducción del Partido Obrero, el histórico dirigente de la izquierda argentina Jorge Altamira visitó la ciudad para brindar una charla en la que abordó diversos aspectos de la actualidad económica y política. Pero antes, compartió unos minutos con La Auténtica Defensa durante los que fue crítico con las primeras medidas del gobierno de Alberto Fernández y también con sus ex-aliados del Frente de Izquierda.
Altamira viene pregonando una nueva tendencia dentro del Partido Obrero, a pesar de haber sido expulsado junto a otros cientos de militantes el año pasado. Más allá de querer instalarse como alternativa, señaló que su desembarcó en Campana "no tuvo un objetivo tan estrecho" sino, por el contrario, "clarificar la crisis política en el país y qué intereses están en juego".
El dirigente sostuvo que esa crisis se revela "en el traspié de Kicillof con la Ley Impositiva", a través de las "dificultades en la renegociación de la deuda bonaerense, la posición de los intendentes de hacer bloque con el macrismo" y "la incertidumbre sobre la deuda nacional". También en la intención del gobierno de Alberto Fernández -al que consideró una "perolata nacional y popular"- de avanzar sobre "derechos que son fundamentales" para los trabajadores, como la indexación de las jubilaciones a la par de la inflación.
"Forma parte de la crisis política la desindexación, porque acá no es solo que el trabajador o el jubilado no va a cobrar de acuerdo a la inflación, implica al mismo tiempo desconocer un derecho adquirido", sostuvo Altamira, para quien el peronismo hizo lo mismo que el macrismo en diciembre de 2017: "saltarse un trimestre" de actualización "con el pretexto de una nueva fórmula".
"Seguramente que los afectados por todo esto votaron a Alberto y Cristina Fernández", indicó con ironía.
Para Altamira, este "golpe al sistema previsional" es un paso más para reducir al sistema jubilatorio a una "pensión a la vejez". Y cuestionó el rol del sindicalismo: "También es una crisis que Baradel diga que la desindexación es positiva. Ya tenemos un sector de los sindicatos que se pliega a un cambio que es negativo para los trabajadores".
ESTALLIDOS, REVOLUCIÓN Y PARTIDO
Altamira consideró que el mundo, y en especial América Latina, "ha pasado de un estado de confusión e inercia a un estado de generalización de procesos revolucionarios, porque la rebeldía de abajo se combina con una desintegración de los regímenes políticos de arriba".
En ese sentido, consideró que hay "muy propicias circunstancias políticas" para la revolución social, misión en la que la izquierda "la primera responsabilidad que tiene es caracterizar lo que está ocurriendo: si dice que son fenómenos que no tienen trascendencia, será una de los responsables de la derrota". Y fustigó: "Y una mayoría lo está diciendo".
El excandidato a presidente afirmó que comprender y respaldar los estallidos sociales es indispensable para una "vanguardia que se construye como partido" y cuestionó al FIT porque "frente a este proceso general es agorero: como señala que no hay partido en ningún lado, cree que los van a aplastar a todos".
"Estamos ante un infantilismo desbordante que demuestra una actitud conservadora frente a esta ola de movimiento", expresó Altamira.
GOBIERNO Y DEMOCRACIA
"Este es un gobierno que no puede hacer lo que quiere: si avanza en un ataque popular, va a caer, y si resiste al imperialismo más de cierto límite, va a caer también. Es un gobierno que está cruzado por fuerzas antagónicas como muy pocas veces se vio", analizó Altamira. Y volvió a criticar a sus exiliados del FIT al considerar que "no tienen una caracterización de la potencialidad revolucionaria de la crisis argentina".
Por último, al ser consultado si puede alcanzarse la revolución social a través de las urnas, manifestó: "En el Estado capitalista actual, no. Fíjense: ganó Alberto Fernández y Techint acá en Campana desacata la conciliación obligatoria. Y los trabajadores están afuera sin que Alberto Fernández ni la UOM hagan algo. ¿Quién ganó las elecciones, Techint o Alberto Fernández? Porque el ministro que decidió la conciliación obligatoria es del gobierno que ganó. Entonces, ellos se consideran con el poder y hay toda una estructura jurídica y política que los sostiene frente al gobierno electo".
“Frente a los estallidos sociales el FIT es agorero: como señala que no hay partidos de izquierda, cree que los van a aplastar a todos", cuestiona Altamira.



