Se vino la época de las vacaciones, los chicos y chicas andan rondando por las casas, las plazas, los clubes, con esa sensación de libertad eterna que implica no tener que ir a la escuela… Tienen mucho más tiempo libre, cosa que no siempre coincide con las vacaciones de sus cuidadores, y para las fiestas, aparecen variedades de objetos electrónicos para que nos den una mano a los adultos y que el tan ansiado verano no se torne aburrido en un abrir y cerrar de ojos.
La generación Z (1995-actualidad) tienen la tecnología incorporada a su vida cotidiana y, a muchos adultos, aún nos sigue costando adaptarnos… Pero hay cosas que no se nos deben escapar.
El acceso ilimitado a todo tipo de información nos trae muchísimos beneficios pero, también, tenemos que saber, que desde que los niños acceden a Internet y más aún, a las redes sociales, pueden tener acceso a la pornografía, ser víctimas de Ciberacoso, Grooming (adultos que se hacen pasar por niños/adolescentes para conseguir fotos o encuentros con fines de abuso sexual) y Sexting (envío de mensajes o imágenes de contenido sexual propios o de terceros).
Un video por Whatsapp, una pijamada, un desafío viral, curiosidad propia de la edad son puertas de entrada que los exponen a peligros relacionados con su salud sexual (física o psíquica).
Esto no quiere decir que debemos prohibir el contacto de los menores con la tecnología, pero los adultos debemos ponernos un paso más adelante y estar alertas.
La OMS y la SAP (Sociedad Argentina de pediatría) recomiendan:
- Menores de 2 años: Desaconsejan su uso
- De 3 a 5 años: Exposición a pantallas no mayor a una hora diaria. Siempre con supervisión de un adulto. (Recordar que a esta edad, los niños adoptan conductas por imitación, por lo que los adultos también debemos controlar el uso de pantallas para poder transmitir un mensaje saludable y coherente).
- Preescolares y adolescentes: Crear pautas de uso responsable, supervisado por adultos.
Hablar de los "mitos y realidades" de las películas. Lamentablemente, la falta de información confiable por parte de los adultos, está haciendo que la pornografía sea la educación sexual que los púberes y adolescentes están tomando de ejemplo, generando relaciones violentas, poco empáticas y llevan a un nivel de frustración y ansiedad que no les permite vivir una sexualidad sana y placentera.
La consulta con un profesional por parte de los adultos para saber de qué forma hablar con los menores es fundamental, como así también, poder reconocer nuestras limitaciones personales y acompañar a los niños, niñas y adolescentes a la consulta, en caso de no poder hacerlo nosotros mismos.
Más información: www.sap.org.ar: Pantallas, www.argentinacibersegura.org, www.buenosaires.gob.ar: Grooming, Facebook: Sexualidades, Instagram: drabarraza.saludsexual.esi
Dra. Romina Barrasa - Especialista en Sexología Clínica, Serenare.



