"¿Estás quemado por el trabajo?", una pregunta que quizás ya escuchaste de muchos conocidos cuando te consultan sobre cómo estás en tu ámbito laboral y notan tu respuesta. La realidad es que si cuando llegás al escritorio cada mañana, mirás la computadora durante algunos minutos y pensás que la lista de tareas parece interminable, podés estar en camino a "quemarte".
Una vez que descartamos ese agotamiento normal, la frustración y la ansiedad de formar parte de un entorno laboral, ya no estamos ante un estrés justificable, sino ante el concepto de Burnout. Alex Bogusky, cofundador y jefe creativo de la empresa de marketing y publicidad, Crispin Porter Bogusky, menciona que el 65% de los profesionales lo sufren, más que los profesores (58%) y consultores (55%), según un artículo de AdAge.
La Organización Mundial de la Salud declaró al Burnout como una condición médica oficial y enfatizó que el agotamiento está directamente relacionado con el trabajo y se caracteriza por una sensación de desgaste, una mirada negativa o cínica sobre nuestras responsabilidades y una disminución en la efectividad.
Alice Domar, Directora del Centro Domar para la Salud de la Mente/Cuerpo, definió al Burnout como "cuando alguien se siente agotado de hacer la tarea en cuestión". Alice agrega además que es más que un mal día o una semana complicada. "El agotamiento tiende a ser cuando simplemente no hay días buenos y la sensación se extiende en el tiempo".
Los principales signos de agotamiento son:
1. No tener entusiasmo con el trabajo. La falta de interés, incluso, de aquellos proyectos que antes se disfrutaban. El cambio en la emoción cuando se logra un aspecto positivo y la indiferencia en una actitud que termina impactando fuera de la oficina.
2. El esfuerzo queda de lado. Las actitudes negativas y apáticas se extienden en el tiempo. Las personas que luchan con este agotamiento suelen ser las que tienen alto rendimiento y ante el contraste en las comparaciones, se remarca la evidencia en el día a día de su jornada laboral.
3. Disminución del rendimiento. El desinterés por las tareas lleva a una baja del rendimiento. Es una de las mayores señales de advertencia. Cuando se marcan los errores pero las fechas siguen pasando.
4. Estado de agotamiento constante. Es un indicador, no solo en la energía física sino también en la parte emocional.
5. Dolencias físicas. La manifestación física constante no es igual para todos, pero entre los principales puntos a tener en cuenta aparecen: insomnio, dolor de pecho, dolor de cabeza, pálpito del corazón, falta de aliento, mareos o desmayos y dolor gastrointestinal. Cualquiera de estos puede actuar como un indicador del problema.
Las diferencias entre el estrés y el burnout radican en:
- El estrés genera mayor implicación, frente al bornout que produce una implicación casi nula.
- Emociones más intensas ante una disminución de las emociones.
- Hiperactividad vs. sentimiento de abandono.
- Poca energía en oposición a menor motivación y esperanza.
- Ansiedad vs. depresión.
- Consecuencias físicas vs consecuencias emocionales.
¿Reconocés algunos síntomas en vos? Pará un segundo y analizá cómo te sentís hoy en donde estás. ¡Todavía estás a tiempo de no quemarte en tu trabajo!
Fuente: https://www.bumeran.com.ar/



